“Si pienso en Whisky me vienen a la cabeza Frank Sinatra o Humphrey Bogart”
Algun@s pensaréis que me he vuelto loco al afirmar que Glenfiddich no es una marca de whisky. Afirmación rotunda y un tanto pretenciosa que lanzo de manera insensata en estas tres primeras líneas. Digo esto, porque tuve la suerte de recibir una de esas llamadas de jueves tonto, en el que uno no tiene ganas de mucha verbena pero termina comprándose hasta el último de los barquillos. Y no, Glenfiddich no es una marca de whisky, como Coca-Cola no vende agua carbonatada de sabor dulce. ¿Locura?, ¿Juego de palabras?, ¿Humo de estos chicos de Marketing?…No. Creo firmemente, quizás por mi deformación profesional, que las marcas están haciendo un buen trabajo de Branding vistiendo los eventos de experiencias en las que jugar con sus productos, donde la compañía, las vivencias, el “way of life” sea lo que perdure dejando en nuestro Top of Mind el eco de la marca en cuestión. Otra historia (de dudosa medición) es si ese reconocimiento de la marca se convierte en compra.
Apuesto por construir marca (sobre todo en esta época de crisis) ya sea de moda, de bebidas, de cosmética…eso es lo de menos. Marcos de Quinto, presidente de Coca-Cola, dijo en una de sus conferencias: “Un famoso detergente afirma que lava más blanco que ninguno, se queda en eso, en el beneficio. ¿Qué pasaría si llegase alguien que lavase más blanco o igual de blanco pero más barato?” Lo que pasaría es que no vendería, por eso ellos venden Felicidad. Es más hablan que son la “Fábrica de la Felicidad” y ninguno de nosotros se lo discutimos. En el caso deGlenfiddich, con The Trend Explorer, un blog donde varios gurús nos orientan sobre futuras tendencias.
Pues bien, me gustó y mucho la oferta de Glenfiddich, más selectiva que otras que había podido disfrutar recientemente, donde el menú se componía de: aperitivo, barra libre de whisky, cócteles y el plato fuerte…un monólogo de la mano de Juan Solo. Oferta entretenida en eso que los anglosajones han puesto de moda y han denominado “After Work”.
Puntos (suspensivos) a favor explicados, y reflexión sobre la construcción de marca de aquellos que no pueden invertir el dinero en publicidad convencional realizada, entro a atizar ligeramente con algunos “peros”. El primero el lugar, elegante como la marca y acogedor (Castellana 8), se quedó insuficiente en espacio lo que provocaba el hacinamiento de ejecutiv@s. El segundo el monologuista, Juan Solo, que se quedó un tanto escaso en recursos para provocar la carcajada de los asistentes y terminó siendo hasta aburrido por momentos.
Espero que algun@ de vosotros haya tenido ocasión de asistir a este tipo de saraos exclusivos y dé su opinión sobre qué le parecen. Os dejo unas fotos.
Gracias Miguel, por descubrirme que hay vida más allá de la Ginebra y tus consejos siempre cercanos y acertados. Grande!
























Los grandes de la comunicación y/o de la publicidad saben “vender” cualquier producto, y reflexionar sobre diferentes marcas. Tu lo has conseguido hasta con una marca de whisky. Eres un p… Crack.
Mix perfecto de estilo y conceptos marketinianos en un muy buen post.
Sin embargo, lanzo una pregunta al aire… creemos realmente que con alquilar un sitio bonito, llenarlo de gente bonita y dar un poco de espectáculo, ¿conseguimos nuestro objetivo?
Lanzar/Relanzar/Comunicar una marca debería consistir en conseguir una conexión intensa con nuestro target, comunicar nuestros valores, nuestra esencia de marca, nuestro corazón…
Creo que en la actualidad muchas marcas hacen eventos por hacerlos, quizás sea el medio más sencillo pero no por ello el más efectivo.
Todo depende de si nuestro objetivo es generar awareness en medios generalistas (y frívolos en muchos casos), o bien, nuestro objetivo es conectar con nuestros consumidores, dónde ahí se hace necesario un planteamiento ligeramente más estratégico y out of the box.
Estoy de acuerdo contigo en el planteamiento. Muchas veces o casi todas que se realizan eventos similares se pierde el engagement con la marca y sobre todo la afinidad target-marca es inexistente. Creo que en el caso de Glenfiddich, y es por eso que he tardado en darte respuesta, la convocatoria al evento fue bien seleccionada y los asistentes eran ya clientes de la misma o consumidores de whisky. De esta manera es más factible conseguir los objetivos de comunicación, marketing, etc que se hayan planteado.
Muchas gracias por aportar valor al post! Un abrazo!
Las marcas han de vender experiencias puesto que la diferenciación ya no reside en el producto. Reinvertarse así mismos una y otra vez… Y convencernos que lo que ayer estaba de moda era el ron, hoy la ginebra, mañana el whisky (este como posible consumidora me cuesta más!) y al otro será vodka (si no que se lo pregunten a Grey Goose) … Y caeremos, seguro! Muy buen post, no todo es moda, ni outfits copiados de la it girl de turno, ni bloggeras compradas por las marcas (otra estrategia de marketing muy utilizada -demasiado- últimamente…!)
Creo que ambos comentarios están bien argumentados y terminaremos dándole una vuelta de tuerca al orujo lara reinventarlo dentro de nuestros estilos de vida. En cuanto a la parte de los bloggers, no puedo ser juez y parte, xo puedo reconocerte que apuesto por la variedad aunque no siempre uno sea muy seguido.
Gracias por tu fidelidad!