jugando a masterchef, competición

Vuelta de Semana Santa, con las pilas cargadas pero la verdad más cansada de lo que me fui. ¿no os pasa? que necesitáis vacaciones de las vacaciones. A mi siempre, da igual lo que haga.

En este caso no nos fuimos muy lejos. Estuvimos en Lugo en casa de los abuelos con Quintano y familia. Disfrutamos de Lugo, de las tapas, de la gastronomia, de la ciudad, del Miño, pero eso ya os lo contaré otro día.

Hoy os quiero hablar de un juego que hicimos con los peques, jugamos a  Masterchef

masterchef6Teníamos todo preparado. Las chaquetillas han gustado mucho en instagram y son facilísimas de hacer. Una camiseta blanca y pintarla.

Podéis ver el modelo mejor aquí, luego un delantal y un gorro de cocinero.Por supuesto con la marca del programa.

Jugaron por equipos cada uno hizo una receta: tartaletas de queso de cabra con mermelada de tomate y mini babybels rebozados con maicitos.

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masterchef2Teníamos hasta cámara, presentadora y de todo.

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Una vez los platos estaban hechos, le tocó valorar al jurado y aquí es donde está la chicha. Me encantaría contar con vuestra opinión.

Entre los mayores hubo discrepancia de opiniones. Valoramos los platos, lo que supuso que unos niños ganaron y otros perdieron. Y debatimos, ¿es bueno que los niños compitan? ¿es bueno que gestionen el fracaso?

A los peques no les valía el empate, querían saber quién ganaba, y por supuesto tampoco les valía que ganase la más pequeña, por ser la más pequeña. Querían que nos “mojasemos” y les dijésemos quién lo había hecho mejor.

Al decir nuestra puntuación y que unos ganasen y otros no, los que no ganaron se enfadaron. El enfado les duro 3 minutos, lo que tardaron en ponerse a hacer otra cosa, pero tuvieron que lidiar con ello.

Yo soy de la opinión de que los niños deben aprender a gestionar el perder, el “fracaso” si lo queréis llamar así. En el fondo en la vida se va a fracasar muchas veces y en muchos ámbitos así que como padres debemos darles las “armas” para saber gestionarlo, aprender de estas experiencias.

Pienso que estos juegos son como cualquier deporte, a veces se gana y a veces se pierde y hay que lidiar con ello todos los días.

Pero igual que os digo esto, no creo que llevase a los niños al programa. Una cosa es que esto lo haga yo en mi casa, en un ámbito controlado, con mis normas. Respeto mucho a  los padres que han llevado a los niños al programa, faltaría más. Últimamente he aprendido mucho mucho, a no juzgar a la gente y que cada uno en su casa que haga lo que quiera.

Pero yo no me veo capaz de gestionar algo así, porque yo no lo controlo como madre, hay factores externos que se escaparían a mi control. Me encantaría contar con la opinión de alguna madre o padre de los peques que han ido al programa, pero no creo que ninguno lea. Me encantaría contar con su experiencia sobre el tema. (si alguien conoce de primera mano alguna experiencia de este tipo que nos lo cuente).

Ya os digo que en la mesa había diversidad de opiniones, hubo quien dijo que no hacía falta, que eran muy pequeños y que no le gustaba la competición.

mini_babybel_rebozados

 

tartaletas_queso_cabraEn este caso no se acordaron más en todo el fin de semana, seguimos jugando, hicimos un coulant de chocolate y el ganar o perder pasó a la historia. Lo cierto es que lo pasaron bomba, les encanta cocinar a todos y sin duda seguiré alimentando ese amor por la cocina.

Pero me encantará saber vuestra opción, ¿cómo gestionáis la competición? ¿el fracaso? ¿os gustan este tipo de juegos? Contadme, pero por favor, sed respetuosos en vuestros comentarios.

8 comentarios en “jugando a masterchef, competición

  1. Yo creo que deben aprender que en la vida unas veces se gana y otras se pierde y hay que saber perder bien y dar la enhorabuena al ganador porque sólo así uno aprende en la vida.
    Los juegos son juegos y sirve para que los niños estén entretenidos y disfruten. Al final de todo juego hay un ganador.
    ¿Qué da pena ver a los que han perdido? Por supuesto. Yo soy de las que me encantaría achucharle y decirle que no pasa nada. Pero no lo hago. Le digo que no pasa nada, que se quedé con lo bien que se lo ha pasado y que la próxima vez mejor y si gana ya la releche pero sino que no pasa nada que lo importante es participar y pasarlo bien
    El peque lo aprendió rápido y aunque a veces se pone mohíno porque no ha ganado, como bien dices se le pasa en dos minutos.
    Y otra cosa que siempre le he enseñado, es que lo primero es FELICITAR AL GANADOR (Es algo que me chifla de Rafa Nadal y es que sabe ganar con una diplomacia increíble y perder con una elegancia espectacular. Eso deberíamos saber enseñar a nuestros peques)

  2. Pues mira, yo soy una gran defensora del fracaso. Puede que se enfaden (en casa yo tengo uno que es un perdedor nefasto), pero creo que hay que aprender a gestionar las cosas que no nos gustan, porque gestionar las que nos gustan es muy fácil. Así que hacer las cosas mal, que otro las haga mejor, perder, equivocarse… para mí son cosas que tienen un gran valor educativo. Y las hablamos una y otra vez en cada partido de baloncesto, cada carrera, cada juego de mesa.

    Dicho esto, el problema que yo le veo a los grandes concursos televisivos es que el fracaso o el triunfo se amplifica. Y si hay adultos que no pueden gestionarlo bien, imagínate cómo lo van a gestionar los niños. Pierdes el concurso y eres un fracasado para todo el país. Ganas y eres el mejor del mundo para media España. Creo que es demasiado. Evidentemente, cada uno conoce a su hijo y sabe lo que es capaz de hacer y lo que no, pero en casa somos de la opinión que es pronto para nuestros pompones, que ya lo harán cuando quieran si es que quieren. Creo que la presión es brutal. Y no lo pienso solo de los concursos de la tele, me pasa lo mismo con el deporte de élite. Los niños son niños y mejor que sigan siéndolo mucho tiempo. En la tele y en el deporte, no piensan en el bienestar del niño, sino en lo que van a vender. Así que yo prefiero no jugármela.

  3. Pues mira, no puedo hablar directamente de los concursos infantiles de la tele, y no quiero entrar en algo tan grande.
    A nivel particular, si. Mi peque juega al tenis, pero este año ha empezado en otro club, y aunque está en el nivel de perfeccionamiento, le propusieron participar en la liguilla de los que ya son de competición (tiene 11 años). Son niños que en su mayoría, como mínimo, llevan tres años compitiendo, y ya te puedes imaginar. Porque además, como en todos los deportes, aunque te enseñen la teoría, como se aprende de verdad es jugando. Así que ha jugado unos cuantos partidos, y los ha perdido todos. Pero está como loco, y a mí me emociona cuando lo veo así. El pobre va a algunos partidos pensando la que le va a caer, pero no se rinde. Yo no hago más que decirle que lo que cuenta es cómo se lo haya pasado jugando, y además yo que juego al pádel, cuando llego y me preguntan cómo me ha ido, casi siempre respondo “no me acuerdo, yo a lo que he ido es a jugar y pasármelo bien un rato”. Y lo digo con toda la sinceridad del mundo.

  4. Hola, yo no puedo hablar de los concursos infantiles televisivos porque ni siquiera los veo.
    A nivel particular y sobre la gestión de ganar/perder y su asociación de éxito/fracaso contaré una anécdota de hace tres o cuatro días cuando mi hermana nos envió por wasap a la familia una foto de mi sobrino (6 años) jugando al fútbol una competición de en total 3 equipos. En ese partido perdieron 7-1, y en total quedaron los segundos. La foto siguiente fue de todos con medallas y levantando una copa (al parecer todos tuvieron “premio”)

    A mí siempre me gustó la historia sobre Edison que afirmó (o eso contaron) que los mil intentos que le costó llegar a dar con la bombilla no fueron fracasos, sino que fue un invento en mil pasos y por tanto todos fueron necesarios para llegar al último.

    Eso y lo de que uno compite siempre con uno mismo, por lo tanto si te esfuerzas siempre aprendes/ganas, y los marcadores/medidores exteriores son referencias.
    Siempre habrá quien sea más lista/tonta, más guapa/fea… pero tú siempre podrás mejorar quién (y cómo) eres con independencia de eso, aunque gestionar la presión exterior parece más urgente que la interior tal y como está el mundo.

    La paciencia y la motivación creo que son claves y el mundo es cada vez más competitivo, más inmediato y más público, cualidades que no favorecen en demasía una buena gestión de las emociones.
    Un tema interesante y fundamental gracias por hablar de ello.

  5. No conozco la dinámica de los concursos de la tele desde dentro, así que de ese tema no puedo opinar. Pero me parece fundamental incorporar en la vida de los niños elementos como perder, fracaso, frustración… Como lo queramos denominar. Ejerciendo como modelos y enseñándoles un manejo adecuado en esas situaviones. Sobre todo porque son elementos que existirán en el futuro en sus vidas reales. Si les protegemos siempre de esas experiencias en la infancia, en el futuro no tendrán herramientas para manejar esas emociones negativas.
    Yo he asistido a fiestas de fin de curso de la piscina donde todos los niños recibían una medalla. Y fiestas de fin de guardería que parecían una graduación todos con su toga y su birrete. Sinceramente me parece excesivo, no podrían tener otro detallito para conmemorar el fin de curso o el fin de ciclo… Creo que determinados símbolos no se deberían descontextualizar porque están asociados al esfuerzo, tesón y al reconocimiento que éstos merecen.
    Seguro que vuestros niños lo pasaron estupendamente, tanto los que ganaron, como los que perdieron, además de enseñarles una gran lección.

  6. Que compitan no es un problema, perder tampoco, pero cuando he hecho algo parecido en casa, me ha roto el corazón hacer de jurado :-). Sobre el programa, mi hija mayor está empeñada en que la lleve al casting de este año y le he dicho que sí. Primero, porque que la seleccionen es casi imposible, y sé que eso también será un “fracaso”, pero es importante que aprendan que no todo es siempre fácil, al fin y al cabo nuestros hijos tienen muchas más facilidades que nosotros y a veces tengo la sensación de que creen que la vida va a ser igual de fácil siempre y es bueno que vean que no siempre va a ser así…. Ahora, si la cogen ya no sé muy bien cómo lo vamos a llevar 🙂

  7. Mi opinión como profesional es que es buenísimo que los niños/as gestionen el fracaso. Deben de aprender a enfrentarse a las frustraciones y a los fracasos de la manera más natural posible. La vida les enseñará que no siempre es posible ganar, por lo que deben de estar preparados. Trabajar desde la inteligencia emocional es primordial para aprender a gestionar estos sentimientos (enfado, desilusión, ira…) lo que llevará a que esas situaciones no nos afecten de manera tan negativa.

    Un saludo

  8. Yo voy a ir más allá de los concursos televisivos porque creo que pocas de nosotras vamos a llevar a nuestros hijos a concursos televisivos y muchas vamos a organizar este tipo de juegos en casa.

    Lo de reunirnos, divertirnos, amar la cocina, potenciar la creatividad, concursar o no concursar, reír, compartir, etc., es de lo mejor que nos puede pasar pero mi opinión es que, si convocamos un concurso, los niños deben saber qué valorará el jurado. Así, si decidimos que vamos a premiarlos por algo, deben saber cuales son los objetivos que deben alcanzar para conseguir ese premio. En caso contrario, la evaluación se vuelve muy subjetiva y la opinión del jurado puede dar lugar a confusiones.

    Si en es concurso de cocina decimos a los niños que valoraremos la originalidad, la cantidad de ingredientes, la elaboración del plato, la apuesta por la mezcla de gustos, la presentación, el color, la adecuación a una temática cpncreta… Ellos trabajarán para conseguir eso y nosotros como jurado nos sentiremos mejor a la hora de valorarlo y poder explicar con argumentos más objetivos porqué uno u otro es ganador.

    Celebro el tema que propones Lucía, puede enriquecernos mucho a todas.

    Un abrazo y a seguir jugando!

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