phoneless

Hace no mucho me robaron el móvil. O lo perdí.

Fue una de esas circunstancias en las que no estás muy seguro de qué ha ocurrido. Se había evaporado, desapareció o se autodestruyó por una crisis de identidad, harto de que lo usara principalmente para hacer fotos. Ya no estaba. Gone.

escapology photo
una de las últimas fotos que disparé con el móvil

Desde entonces he aguantado estoicamente la incomunicación que supone hoy día salir a la calle sin que nadie sepa dónde estás, dónde vas, si vuelves o si lo harás en algún momento. Dejad que os diga una cosa, tras superar el momento de pánico inicial, llega la libertad.

La libertad que sientes cuando no tienes que llamar al llegar a casa, cuando no sabes nada de tu jefe o cuando una perfecta magdalena se presenta apetitosa frente a ti y no tienes porqué fotografiarla. No importan los likes ni los retweets de tu última ocurrencia, los mails ya no son pequeños sobres que se acumulan en tu bandeja de entrada, sólo algo que debe de estar llenando eso que llaman la nube y que el día que descargue caerá una buena y sálvese quién pueda.

Porque los móviles ayudan, si, pero nos esclavizan, vivimos bajo el pesado yugo de la comunicación instantánea. Y os habla una adicta (también a las apps, como dumbs way to die, tumblr, o instagram), pero hay luz al final del túnel.

Y es que en el momento que dejamos de ver lo que tenemos delante para verlo a través de nuestras pantallas, o para no verlo, hemos perdido. El momento en el que es mejor chatear que sentarse frente a frente, cuando la comodidad vence con una llamada a ponerse el abrigo e ir hasta su casa para decirle que si, que has recibido las flores y te han encantado, en ese momento nos hemos vuelto locos.

Como encontrarte con Kirsten Dunst y que lo único que te importe es si te etiqueta y cuántos followers vas a conseguir gracias a ella. Como la película ganadora del pasado Fashion Film Festival, que me ha encantado y demuestra que si, que estamos locos. Así.

Vs Magazine

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *