La mágica edición especial para celebrar los 50 años de “Cien años de soledad”

La edición ilustrada de “Cien años de soledad” editada por Penguin Random House para conmemorar los 50 años de la obra.

El 5 de junio de 1967 Gabriel García Márquez (Aracataca, Colombia, 1927) publicaba uno de las obras cumbre del realismo mágico y de su propia carrera literaria, Cien años de soledad. Uno de los títulos más valorados de nuestro siglo firmado por uno de los autores más relevantes de los últimos tiempos. Cien años de soledad es el Don Quijote de Sudamérica, por su influencia en la historia y la repercusión que tuvo su publicación en la obra de otros autores hispanoamericanos. Este año la obra maestra de Gabo cumple medio siglo desde que llegara a las librerías por primera vez. Para conmemorar estos 50 años la editorial Penguin Random House ha elaborado una edición especial ilustrada por la chilena Luisa Rivera y en la que ha colaborado también Gonzalo García Barcha, hijo del escritor.

Mucho se ha estudiado, investigado, escrito y reflexionado sobre este libro pero nada mejor que disfrutar de su lectura, en soledad, para evocar nuestras propias ideas y tratar de comprender el universo mágico y onírico que tejió a partir de las palabras y durante 18 meses seguidos Gabriel García Márquez.

La edición ilustrada

Dotar de imágenes una novela tan rica en descripciones puede parecer sencillo sin embargo, el mundo retratado por el escritor colombiano es extremadamente detallista, enrevesado y complejo y se prolonga en el tiempo durante varias generaciones en un baile incesante de nombres y fechas. En este sentido, la artista chilena afincada en Londres Luisa Rivera relata en su blog que la tarea de ilustrar una de las últimas obras maestras de nuestra era fue uno de los mayores retos de su carrera profesional. “Empecé a releer la historia, ahora con ojos de ilustradora. (…) Quería evitar ideas preconcebidas lo cual es difícil cuando se trabaja en una obra que está tan arraigada en nuestra cultura. Para ello dejé que Gabo me guiara: a través de entrevistas, reportajes y lecturas pude percibir el interés personal tras la historia”.

cien años de soledad gabriel garcia marquez
cien años de soledad
Dibujos interiores de Luisa Rivera, la artista encargada de ilustrar el libro.

El resultado son unas preciosas ilustraciones en las que predominan una paleta cromática de colores fríos que se convierten en el hilo conductor de estos dibujos salpicados a lo largo de la historia. Además, las páginas ilustradas están troqueladas con formas que se asemejan a las gotas de lluvia que caen sobre Macondo o a los pescaditos de oro que talla uno de los protagonistas de Cien años de soledad. Aparte de las ilustraciones interiores Luisa Rivera también ha diseñado las cubiertas, las letras capitulares que aparecen al principio de cada capítulo y un árbol genealógico para situar a lo largo de los años a todos los miembros de la numerosa familia Buendía.

cien años de soledad gabriel garcia marquez
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El árbol genealógico de la familia Buendía, la letra capitular de cada episodio y la tipografía diseñada por el hijo de García Márquez.

Otro de los aspectos que hacen aún más especial esta edición es la participación de Gonzalo García Barcha, hijo de García Márquez, quien ha contribuido diseñando la fuente tipográfica empleada en el libro, que lleva por nombre Enrico.

“No sé a que horas sucedió todo; sólo sé que desde que tenía 17 años y hasta la mañana de hoy, no he hecho cosa distinta que levantarme todo los días temprano y sentarme ante un teclado para llenar una página en blanco o una pantalla de computador con la única misión de escribir una historia aún no contada por nadie que le haga más feliz la vida a un lector inexistente“, dijo García Márquez en un discurso pronunciado en 2007 en Cartagena de Indias. Y sí que nos hiciste la vida más feliz, Gabo.

3 comentarios en “La mágica edición especial para celebrar los 50 años de “Cien años de soledad”

  1. Sin duda una edición preciosa y unas ilustraciones bellísimas, pero como colombiana debo decir que la ilustradora omitió investigar y conocer el entorno real en que ocurrieron los hechos que narra la obra. Sus dibujos muestran personas y paisajes que corresponden a imágenes rurales de su país natal Chile, que en nada se asemejan a la costa Caribe colombiana, calurosa, polvorienta, colorida, como lo describe claramente Gabo en su obra.

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