Carlos Alonso, una historia con final feliz

Descubre la entrevista para el número o8 de "Lovely The Mag"

Este mes de diciembre el bailarín Carlos Alonso ha debutado como solista en el prestigioso New York Theatre Ballet con solo veinte años. Una carrera que no ha hecho más que empezar y que ha puesto a este joven vallecano en el punto de mira. Sin embargo, sus inicios en el mundo de la danza no fueron nada fáciles: le costó comenzar a bailar debido al acoso escolar que sufría en el colegio y tuvo que rechazar una beca en Nueva York por no poder costear la estancia en la ciudad.

Desde que era un niño, Carlos Alonso siempre había sentido un gran interés por el mundo del ballet. “Recuerdo que desde que era pequeño quería bailar. Lo de hacerme bailarín profesional llegó más tarde”, nos explica Alonso sobre esos primeros años de contacto con el ballet. En el colegio era diferente a la mayoría de chicos por lo que tuvo que hacer frente a situaciones de acoso escolar que le hicieron dudar si elegir la danza y vivir su sueño o resignarse y bajar la cabeza. Finalmente, con el apoyo incondicional de su familia decidió “hacer lo que más feliz me hacía”, cuenta. Comenzó a recibir clases en una escuela de danza a los nueve años y un par de años más tarde pasó la prueba para entrar en el Conservatorio Profesional de Danza Carmen Amaya de Madrid, donde muy pronto destacó entre las decenas de alumnos que asisten al centro cada día. De estos años guarda “muy buenos recuerdos y algunas amistades eternas”, además de “la técnica y la madurez” tan necesarias en la carrera de un bailarín profesional.

Entrevista bailarín Carlos Alonso
© Claudio Napolitano

A pesar de esos buenos recuerdos, no todo fue un camino de rosas. Muchas horas de ensayos que aumentaban con el paso de los años, cuando debía ensayar por las mañanas y asistir a las clases por las tardes en el Instituto Cervantes de Madrid, donde todas las jóvenes promesas de la danza madrileña estudian después de bailar. Una vida muy distinta a la que llevan el resto de jóvenes de su edad y una presión constante por dar lo mejor de sí mismo hizo que un adolescente Carlos Alonso se planteara en alguna ocasión dejar todo atrás. “Nunca he sentido que me haya perdido algo por pasar muchas horas bailando y ensayando, es algo que he hecho porque he querido, nadie me ha obligado. Aunque es cierto que en muchas ocasiones pensé en dejarlo. Llega un momento en que la presión puede contigo, sobre todo cuando estás ya en los últimos cursos y tienes que compaginar el instituto con la danza. A veces pensaba ‘termino esto para conseguir un papel y hago otra cosa con mi vida’”.

Por suerte, el sacrificio y el esfuerzo pronto se vieron recompensados. Al acabar sus estudios en España dio el salto al extranjero, en concreto a Finlandia donde estuvo trabajando como bailarín durante unos meses. Sin embargo, su gran oportunidad llegó hace apenas un año cuando la prestigiosa Joffrey Ballet School, una de las escuelas de danza de referencia a nivel mundial, ofreció una beca a Carlos para continuar su formación en Nueva York. Previamente había cursado un taller de verano en la escuela y al ver su potencial le ofrecieron quedarse durante el resto del año. Un privilegio al alcance de muy pocos. Pero la alegría se tornó muy pronto en tristeza porque la beca en cuestión no cubría la estancia en la ciudad y Carlos, nacido en una familia humilde del madrileño barrio de Vallecas, tuvo que rechazarla ya que no podía permitirse costear el alto nivel de vida imperante en Nueva York. Sin embargo, su enorme talento y sus ganas de triunfar prevalecieron por encima de todo y la escuela le ofreció una segunda oportunidad con una beca íntegra. “No me lo esperaba para nada. Estoy muy feliz por esta oportunidad, todos son muy simpáticos en la escuela. En cuanto a la vida allí, me está costando un poco adaptarme a la ciudad. Por mucho que pensemos que es Estados Unidos y que son más o menos iguales a nosotros, en realidad son bastante diferentes y cuesta más hacer amigos. Lo que más echo de menos de Madrid es la gente riéndose por la calle, sus calles, mi familia y mis amigos”.

Entrevista Carlos Alonso Lovely The Mag
© Redes Sociales

Sus días neoyorquinos giran en gran parte alrededor de los ensayos de “El Cascanueces”, obra que ha protagonizado como solista en el New York Theatre Ballet este mes de diciembre, inaugurando la temporada de invierno de espectáculos de ballet. “La preparación previa fue realmente muy dura. Hemos tenido que aprendernos toda la obra en solo un mes, ha sido un poco agobiante a veces”. Debutar como bailarín solista con veinte años es una proeza que muy pocos profesionales de todo el mundo han logrado. Carlos tiene los pies en la tierra, tiene a raya el éxito y trata de mantener la mente fría sin dejarse impresionar más de la cuenta: “Subirme a un escenario en Nueva York no me impresiona más que otros sitios, aunque sí actúas con muchas ganas”. El coreógrafo detrás de esta danza de Tchaikovsky es Keith Michael, un legendario del New York Theatre Ballet y con el que Carlos ha trabajado muy estrechamente para que el estreno y posteriores funciones fueran perfectas. La escenografía ha sido diseñada por la artista contemporánea Gillian Bradshaw-Smith y el vestuario por Sylvia Taalsohn Nolan, que ya prestó sus servicios en otros grandes montajes artísticos como “La Cenicienta”.

 

Otro de los hitos que ha conseguido Carlos Alonso gracias a su creciente visibilidad y temprano éxito como bailarín, es situar en el mapa el arte de la danza en nuestro país. Él mismo nos explica, como profesional, la nula atención que recibe esta disciplina dentro de nuestras fronteras. A pesar de que este año Madrid destinará 1,6 millones, un 2,5% más que en 2015, a financiar actividades en teatro y danza, estos cambios no parecen suficiente: “Las noticias que aparecen en los medios dejan entrever cómo está la cultura en España. Para mejorar la situación de la danza en nuestro país hay que cambiar muchas cosas. Hacer, yo haría muchas cosas, pero no depende solo de mí sino de los gobernantes”, reflexiona el bailarín.

Desde que comenzara su carrera en Nueva York hace ya más de un año, los medios han bautizado a Carlos Alonso como el “Billy Elliot” español, un apodo que no convence al vallecano: “No me gusta mucho que me llamen así porque hay muchos españoles ganándose la vida alrededor del mundo y yo me siento como uno más de ellos”. No obstante, las similitudes entre el bailarín de la ficción y el de la realidad son evidentes. El personaje de la película tampoco lo tuvo fácil a la hora de perseguir su sueño y Carlos Alonso, en una época y contexto muy diferentes, también tuvo que luchar muy duro antes de saborear el éxito del que está disfrutando en la actualidad. Siendo consciente de las dificultades que, por desgracia, pueden sufrir los chicos que quieran hacer de la danza su profesión lo primordial para Carlos Alonso es mantenerse fuerte. “A los futuros bailarines les diría que tengan mucho ánimo porque llegará un momento en el que la situación será muy difícil. Pero si de verdad te gusta, merecerá la pena”.

Carlos Alonso, entrevista para Lovely The Mag
© Redes Sociales

Para Alonso, su familia es uno de sus pilares en los momentos más complicados: “En los momentos de bajón, siempre están ahí, me ayudan a mantener los pies en la tierra”. Aunque su carrera no ha hecho más que comenzar, es muy consciente de la brevedad y temporalidad que implica su profesión. Por el momento, disfruta el día a día pero cuando llegue el momento de bajarse del escenario tiene claro a qué se quiere dedicar. “Me gustaría enseñar. He pensado mucho en eso”, explica el vallecano. Sus redes sociales están repletas de felicitaciones y mensajes de apoyo de amigos y familiares pero también de desconocidos que han encontrado en la historia de Carlos una motivación para seguir adelante con sus propósitos por muchos obstáculos que se puedan encontrar en el camino. Una historia con final feliz pero que no acaba con un punto y final. Seguiremos muy de cerca los pasos de Carlos Alonso porque es más que seguro que sus éxitos y trayectoria to be continued…

¿Una ciudad donde te encantaría bailar?Amsterdam

¿Qué te gusta bailar cuando sales de fiesta?: Cualquier cosa que no sea música electrónica.

¿Algún sueño por cumplir?: Recorrer el mundo

En tu tiempo libre te gusta… Salir con amigos, leer, caminar

Si no hubieras sido bailarín, hubieras sido… Biólogo marino o psicólogo.

Una frase que te motive en tu día a día: Los buenos días de mi familia con un “cómete el mundo”

Puedes hacerte con edición en papel de la revista aquí.