El post de reflexión; ¿somos adictos a las redes sociales?

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Hace semanas leí un enlace que una amiga compartió en Facebook sobre cómo afectan las redes sociales a nuestras vidas. En resumen nos tachaba a los jóvenes, o a la recién acuñada generación 2.0 de aburridos, excesivamente autónomos pero con un punto exhibicionista marcado. En resumen decía que los jóvenes no podemos pasar un fin de semana fuera de casa sin publicar en Instagram una fotografía, geolocalizar dónde estamos o incluso hablar con nuestros amigos por Whatsapp en lugar de quedar físicamente con ellos.

Como adicta a las redes sociales estoy de acuerdo con las afirmaciones que dicen que pasamos demasiado tiempo en redes en las que, aunque mantenemos contacto con mucha gente, el contacto no es físico ni “real” sino algo ficticio que se crea, desarrolla y culmina en nuestra vida digital.

No negaré que utilizo whatsapp a diario ni que cuando tengo que ir en un transporte público aprovecho para consultar mis redes sociales, enviar mails y navegar en la red pero me pregunto, ¿es que cuando no tenía internet en el móvil iba yo hablando con mi desconocido compañero de asiento? Rotundamente no.

Esos mayores (nuestros padres, no tenemos que remontarnos 5 generaciones atrás) que nos dicen que estamos aislados del mundo real con tanto “movilcito, tabletita y cachivache” parece que han dedicado toda su vida a interactuar con la gente desconocida. Al parecer no han perdido oportunidad y han comentado abiertamente la actualidad con un desconocido en una sala de espera, un transporte público o esperando en un semáforo, ¡al menos eso dicen!

¡Qué selectiva es nuestra memoria, señores! ¡Ahora todos vamos a ser de lo más extrovertidos!

A todos esos mayores que nos critican les diría que las redes sociales pueden utilizarse para muchos fines de provecho. ¿No os enterásteis de la muerte de Nelson Mandela al minuto de ser publicado en algún medio digital extranjero cuando antes necesitábais acudir a la prensa o telediario tras horas del acontecimiento para enteraros? ¿quizá los avances en el caso Infanta Cristina y su imputación?, ¿os habéis enterado de las reformas laborales por los RT de algún periodista económico o blogger especializado en la materia?.

Desapariciones de ancianos que se desorientan y sus familias piden ayuda, niñas que faltan en casa durante horas y sus padres se alarman o perreras cuyas condiciones insalubres se denuncian en la red social y los twitteros se vuelcan con la causa adoptando esos perros hacen que yo SÍ crea en la bondad de las redes sociales.

Como todo tiene sus puntos buenos y sus puntos malos, hay que saber usar las redes sociales y marcarse límites, recuerda guardar parte de tu vida privada para ti, ¡nunca sabes quién está detrás de la pantalla!

¿Qué opináis vosotras? ¿Creéis que somos esclavas de las redes sociales?

Un comentario en “El post de reflexión; ¿somos adictos a las redes sociales?

  1. En este tema hay mucho radicalismo, desde las personas que abiertamente manifiestan su absoluta oposición a las redes sociales y desprecian (llegando a la ofensa) a quienes las utilizamos, hasta gente que está totalmente enganchada y pareciera que su vida social sea prácticamente digital. Y creo que ni una cosa ni la otra.
    Las redes sociales han logrado que la actualidad esté presente en la vida de uno casi casi desde que suceden las cosas. Nos permiten relacionarnos con personas que viven lejos de nosotros pero con las que podemos tener gustos comunes e intercambiar ideas o pareceres, aprender y enriquecernos tanto a nivel intelectual como emotivo. Y eso no quiere decir que seamos autistas, ni que no nos interesemos por las cosas de nuestro alrededor. Basta solo con ver el Movimiento 15 M. Una parte muy importante de su repercusión se debe precisamente a las redes sociales. Y podrían ponerse más ejemplos.
    Pareciera que, el que la generación 2.0 sea de tal manera u de otra (a su modo de ver), no tuviera relación alguna con ese tipo de mayores. Y que no se nos olvide: todos somos consecuencia de otros, en mayor o menor medida. Pero bueno, eso ya sería meterme en temas más profundos… 😉
    Esto da para mucho…
    ¡Besos!

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