Un apartamento sueco con un balcón mágico

En los días más fríos del año lo único que apetece es estar en pijama 24 horas seguidas y disfrutar, sin mayor preocupación, de tazas calientes de té, de ver cómo nieva fuera a través de la ventana y de acurrucarnos en el sofá enroscados en una amorosa manta.
La decoración sueca, como la que vemos en el apartamento de hoy, se caracteriza por ser fría y sobria, apenas combinan tonalidades vivas, los grises y los blancos son los protagonistas y la decoración es justa y funcional. Pero increíblemente, este conjunto de detalles más fríos o austeros dan como resultado un hogar familiar, confortable y lleno de calma.
74 metros cuadrados bien aprovechados, todas las estancias son amplias, tanto el salón, como la cocina, en donde hay hueco para una zona de comedor, como los dormitorios. Todas las habitaciones están decoradas en tonos neutros pero se respira a hogar por todas partes.
Lo que sacamos en claro de los suecos es que las contraposiciones se les dan de miedo, porque si de una decoración sobria y neutra logran una vivienda confortable y llena de vida, de un gélido balcón, lleno de nieve como está el de esta casa en pleno invierno, pueden conseguir que cualquiera lleguemos a verlo como el balcón más cálido y apetecible del mundo.

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