Conocer nuestro ADN, sinónimo de mejor calidad de vida

Conocer nuestro ADN está de moda. Gracias a él podemos saber infinidad de cosas: que tipo de piel tenemos; si somos intolerantes a la lactosa, aunque de eso ya te habrás percatado, por qué tenemos la dificultad de controlar nuestro peso…pero, también demuestra otras cosas, como la predisposición de nuestros genes de sufrir osteoporosis y el Alzheimer, entre muchas otras. ¿Mejor saber o permanecer en la ignorancia? Creo que la respuesta es clara.

La primera secuencia exacta se completó en 2003, pero hasta hace muy poco tiempo habría costado cientos de miles de euros tener nuestra secuencia de ADN. Ahora, cualquier persona puede tener una prueba de cuál es su estado actual, y cuál podría ser en el futuro. Y una vez que sabes que es posible, ¿qué te gustaría saber sobre ti?
Hay muchas pruebas comerciales de ADN en el mercado, dirigidas a la salud, la dieta, el ejercicio y el bienestar general. Estas pruebas no están dirigidas para decirnos si tenemos los genes concebidos para sufrir tal o cual enfermedad que amenaza nuestra vida. El gen BRCA1, este fue el que le dijo a Angelina Jolie que tenía un 87% de riesgo de tener cáncer de mama y el 50% de posibilidades de cáncer de ovarios, permitió a Jolie ser cauta y preparase para lo que al final acabó llegando.

Pero mientras los comités de ética y los gobiernos continúan discutiendo sobre quién debe saber qué, la pregunta es, ¿cuánto acerca de nosotros realmente queremos saber? Y al recibir esa información, ¿qué haremos con ella? El sentimiento entre los genetistas ahora es que, con razón o sin ella, “la genética cotidiana” está aquí para quedarse.

Nuestro estilo de vida, esencial

La genética influye en el 30% de nuestra salud futura, pero el 70% restante depende del estilo de vida. Estas pruebas nos permiten tomar decisiones sobre cómo vivir. Al conocer nuestros genes analizados al detalle, obtenemos información valiosa sobre los riesgos de desarrollar ciertas enfermedades y esto nos ofrece crear un nuevo estilo de vida para ralentizar el proceso de envejecimiento de nuestros cuerpos. En pocas palabras: no podemos cambiar nuestros genes, pero sin duda podemos cambiar nuestra forma de vida. Los genes son solo un pequeño porcentaje de la historia y que el estilo de vida juega un papel importante en lo que nos sucede. Las pruebas de ADN pueden decirte todo, pero dejando de lado probabilidades sobre enfermedades, lo importante es tener las herramientas para optimizar nuestras posibilidades de vivir una vida sana.

Hay algunas pruebas genéticas interesantes para poder probar:

  • Estudio de la piel Conocer sus genes es clave para el éxito de su régimen de cuidado de la piel anti-envejecimiento. Son programas que examinan marcadores genéticos para identificar las fortalezas y debilidades de la piel, resultados que se utilizan para prescribir los ingredientes correctos de cuidado de la piel y consejos de estilo de vida.
  • Información nutricional A través de los marcadores genéticos y conocer nuestros hábitos alimenticios, podemos controlar el peso y nuestra actividad física. Además destacar las predisposiciones a las intolerancias y trastornos cardio-metabólicos.
  • La prueba de estilo de vida Si crees que necesitas revisar cómo está afectando tu estilo de vida a tu salud, entonces un perfil de ADN de tus rasgos de personalidad podría funcionar. La prueba genética de bienestar y estilo de vida explorará los genes asociados con su reloj corporal, patrones de aprendizaje y habilidades sociales, permitiéndole jugar con tus fortalezas.

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