Mirada Femenina del Caribe

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Punto de partida para una moda colombiana de alquimias y mixturas, Caribbean Chic.

Vanessa Rosales

Conversé hace poco con Carlos Polite sobre cómo una de las grandes bellezas de nuestro país está en la naturaleza paisajística, más que en los paisajes arquitectónicos de algunas de nuestras ciudades. Sucede con ciudades como Ibagué, envuelta por majestuosas montañas, o Barranquilla, inmersa en los alrededores del mar Caribe – que tienen entornos naturales bellos pero no una arquitectura tan estimulante. Hayciudades, como Cartagena de Indias, con segmentos que tienen una arquitectura notoria por su belleza.

Qué maravilloso sería que los diseñadores colombianos usaran esa bella naturaleza paisajística de Colombia, o esos sellos arquitectónicos bellos y propios, como punto de partida para sus alquimias creativas y sus representaciones. La ropa también es una forma de materializar reflexiones. Qué bella una colección donde se filtren, por ejemplo, de forma ingeniosa y creativa, los pisos de ajedrez, el magenta vívido de las flores, las conjugaciones de azul con blanco que llegaron a los predios caribeños desde el mediterráneo. Encontrar construcciones sartoriales que sean alquimia de nuestros referentes – tropicalistas, variados, colombianos.

Una moda colombiana que traduzca nuestros lugares originarios a conceptos y alquimias creativas que sirvan para construir ropa que nos refleja. No interpretaciones literales ni vagas, no meras transferencias de molas a vestidos negros. Sino una verdadera alquimia que sincretice esas referencias visuales de nuestro entorno familiar, con los latidos globales de la estética y cultura contemporánea y que, de nuevo, puede llamarse Caribbean Chic.

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