Mi parto

El 4 de diciembre de 2018 amaneció un día espectacular en el paraíso. El sol brillaba, el mar estaba como un plato y yo, como el día anterior había estado algo tristona, le propuse a mi hermana que pasáramos el día juntas. Habíamos quedado para desayunar.

Me desperté a eso de las 9:30 especialmente feliz porque me apetecía muchísimo el plan y además, estaba muy descansada. No estaba durmiendo mal pero aquella noche fue más tranquila de lo normal. Miki ya llevaba un rato trabajando en su oficina sureña. Yo abrí los ojos y leí un mensaje de mi hermana que me decía que en un rato nos veríamos. Me levanté, abrí la persiana y mientras miraba el mar, Miki apareció por la puerta y me dijo:

– ¡Olgui, buenos días!

Yo me giré y en ese momento sentí caer un líquido abundante y calentito por mis piernas.

– ¡Ay! Miki, creo que acabo de romper aguas…

Estaba de 39 semanas y 5 días y nunca olvidaré la carilla de felicidad y la sonrisa de ilusión de il mio innamorato al darse cuenta de que ya había llegado el momento de conocer a su niño.

Fui rápido al baño para cerciorarme de que era líquido amniótico lo que sentí caer.

– ¡Sí! Ay, ay, ay, Aquilino ya está aquí…

Por suerte, durante las últimas semanas de embarazo pudimos disfrutar de varias sesiones con una matrona increíble que no solo nos tranquilizó muchísimo de cara al momento del parto, también nos dio muchísima información, nos solucionó muchísimas dudas y nos hizo sentir muy seguros. Yo pensaba que había roto aguas, no tenía contracciones y estaba loca de felicidad, muy tranquila y sabiendo perfectamente qué hacer.

Los dos vivimos aquel día desde la calma y con una tranquilidad total.

Después de abrazarnos y sonreírnos mucho, escribí a mi hermana:

– Lara, vente mejor a casa. Te tengo que contar algo que te va a encantar.

Esta fue la última foto que hice de mi niño dentro de mi barriguita.

❤️

Mi hermana llegó.

– Rubia, he roto aguas pero no tengo contracciones y esto va para largo así que, tú tranquila y sobre todo shhhhh, ¡no se lo digas a nadie!

Sabía que si el entorno se enteraba, se pondría nervioso y era lo último que quería. Durante las últimas semanas recibimos visitas en casa prácticamente todos los días pero aquel martes de diciembre, solo vino ella, mi rubia. Me encantó.

Habíamos quedado también con una amiga que había tenido un bebé hacía un par de meses y como yo me encontraba tan bien, le dijimos que se viniera a desayunar con nosotras a casa. Tenía muchísimas ganas de verla y sabía que ese momento de las tres con su cachorrito y el mío a punto de llegar iba a ser especial y lo recordaríamos para siempre. Tania, qué ilusión me hace que los dos formarais parte de aquel día…

Cuando Tania se fue, mi hermana y yo hicimos las maletas para hospital. Las hice justo cuando quise hacerlas… Después, nos fuimos a dar un paseito playero mientras Miki terminaba un proyecto que teníamos que entregar ese mismo día…

Enviamos fotos por Whatsapp al grupo de la familia. Nadie sospechaba lo que estaba a punto de ocurrir.

 Yo sabía que, aunque dicen que si rompes aguas y aunque el líquido sea limpio debes ir al hospital en las próximas horas; la realidad no es del todo así. Yo seguía sin tener ninguna contracción y el líquido era transparente así que, no había que anticiparse, el proceso de parto aún no había empezado.

Si hubiéramos decidido ir al hospital, al haber roto aguas me habrían dejado ingresada, me habrían monitorizado, no habría podido comer ni beber, habría estado en un entorno no tan mío y estoy segura, nada hubiera sido como fue. Miki y yo decidimos esperar a que las olas, las ráfagas, las contracciones llegaran allí, casi con los pies descalzos en la orilla del mar.

Durante el paseo con mi hermana busqué orejitas pero en aquella ocasión no encontré. Fue un paseo que jamás olvidaré.

Al llegar a casa empezó todo. Un ligero dolorcito de regla se volvió más intenso. Como sabéis, durante el tercer trimestre he sentido muchas contracciones sin dolor. En aquel momento empecé a tener sensaciones distintas.

– ¿Qué os apetece comer? A mí, ¡pizza!

Mientras ellos conseguían unas pizzas para mí, yo descubrí que estando sentada era como mejor controlaba el dolor. Tenía las contracciones cada 3-5 minutos y duraban unos 40 segundos. Eran más o menos las 16h.

Entre contracción y contracción, pude responder algunos mails, enviar algunas cosas pendientes de trabajo, atender alguna llamada; pude bailar, dejar organizada la casa para cuando volviéramos ya siendo tres y mientras, ellos dos me miraban y los tres nos reíamos.

Si me hubieran preguntado antes de que ocurriera si me gustaba la idea de vivir la dilatación con mi hermana, tengo claro que hubiera dicho que NO. Sin embargo, no sabéis cuánto me gustó que así fuera.

Después de comer, ella empezó a ponerse un poco nerviosa. Siempre me llama Olguita cuando está enfadada o nerviosa…

– Olguita, pero ¿cuándo piensas ir al hospital? ¿qué hago? ¡vámonos ya!

Yo le dije que no y que prefería que se fuera a casa y se quedara tranquila y guardándome el secreto.

– Te mantendremos informada. ¡Ah! solo encárgate de comprarle algunos calcetines blancos a tu sobri… xD

Eran más o menos las 17h, las contracciones empezaban a tener un ritmo constante y ya eran más largas y dolorosas. ¡Dolían! pero podía manejarlas perfectamente. Además, cuando se iba el dolor yo me encontraba completamente normal. No me imaginaba que un dolor podía hacerse sentir y desaparecer de aquella forma…

– ¿Intentamos dormir un rato?

Lo intenté pero estar tumbada no me ayudaba nada así que, mientras Miki descansaba un poco y veía el nuevo videoclip de Rosalía, yo aproveché para darme otra ducha (me resultó muy, muy desagradable sentir el agua en aquel momento… Yo no hubiera servido para tener un parto acuático aunque al haber roto aguas ya no habría sido posible), me vestí y me maquillé los labios, hablamos de la suerte que teníamos de que todo estuviese evolucionando como queríamos; hice algunas fotos al precioso atardecer de aquel día…

Si por mí hubiera sido, habría esperado un rato más en casa. Podía aguantar el dolor muy bien y estaba disfrutándolo mucho. Me inquietaba más el llegar al hospital y que el parto no estuviera demasiado avanzado que seguir sintiendo dolor en mi territorio pero las contracciones ya duraban 60 segundos y eran, sin descanso cada 2-3 minutos. Nuestra casa está a unos 20 minutos del hospital así que, a eso de las 19:30h decidimos salir y nos hicimos una última foto juntos que le enseñaremos a nuestro niño cuando sea mayor para que se ría un poco de nuestras caras de… no sé de qué pero más felices que perdices.

Al aguantar tan bien las contracciones sentada, el camino en el coche no fue nada traumático. Pusimos la música a tope (que yo quitaba por completo cuando llegaba una contracción y necesitaba concentrarme) y al llegar encontramos aparcamiento en la puerta. Nada podía ir mal 😛

Allí empezaron los protocolos. Nuestra suerte continuó y aquel día las Urgencias del Hospital Materno Infantil de Málaga estaban prácticamente vacías. Rápidamente me llamaron y una matrona jovencita y muy agradable me hizo el primer tacto:

– ¡Estás de 7 centímetros! Qué campeona. Y la bolsa no está rota, solo está fisurada, ¿a qué hora has notado caer el primer líquido?

– Hace media hora.

El líquido había salido transparente todo el tiempo, si decía que llevaba con la bolsa fisurada desde por la mañana, era muy probable que me hubieran puesto antibiótico y que les entrara más prisa. Yo no tenía ninguna prisa, estaba gestionando muy bien el dolor, mi niño no paraba de moverse, algo que me dejaba muy tranquila y estaba segura de que si me dejaban a mi ritmo, todo iría muy bien.

Me llevaron a paritorio directamente y allí me recibió una matrona muy Old School y un ¿residente a matrón? encantador e increíblemente actualizado que me dijo:

– No te preocupes, en una hora acaba nuestro turno, no seremos nosotros quienes atendamos tu parto.

Durante esa hora, aquella matrona me dijo mientras me hacía un tacto que tenía que terminar de romperme la bolsa porque solo así el parto seguiría evolucionando. A mí ella no me dio buena espina y le dije que como acababa de llegar, prefería esperar un poco más para ver si seguía dilatando bien sin tener que romper la bolsa. Yo sabía que al romperla, el bebé ya apoyaría su cabeza y empezaría a abrirse camino pero no sabía si aquello trastocaría mi paz y como acabábamos de llegar, decidí esperar.

Cuando llegó el nuevo turno ocurrió la magia. Qué importante es estar informada y saber qué quieres y qué no pero qué importante es también tener a tu alrededor a personas en las que confías, que saben qué quieres y cómo lo quieres y que sabes que lo que te digan, será de verdad lo mejor para ti.

Entró por la puerta un matrón altísimo, muy, muy amable y cariñoso. Se presentó, se llamaba Manuel; nos dijo que él trabajaba en otro hospital en partos no intervencionistas y que el parto iría tal y como nosotros quisiésemos siempre que tanto el bebé como yo estuviéramos bien. Él solo estaría allí para ayudarnos.

– ¡Lo estás haciendo genial, Olga! Esto tiene muy buena pinta, ya mismo tenéis a vuestro niño aquí. 

Saber que él estaría allí con nosotros las horas siguientes me dio una buena energía increíble. Él me dijo que esperáramos a que tocara el siguiente tacto, en aquel hospital los hacen cada 2 horas y que él, opinaba que al romper por completo la bolsa todo se aceleraría y  no ocurriría nada negativo. La bolsa era muy muy gruesa y estaba ejerciendo según él, de colchoncito entre la cabeza del bebé y el cuello del útero.

Ok, yo estaba preparada para ese siguiente paso.

Ya estaba de 8 cm, acababan de romperme la bolsa y el dolor de las contracciones era bastante más intenso que al principio. Si quieres ponerte la epidural, ahora es el momento. Desde que llegué estuvieron insistiéndome muchísimo en que me la pusiera (excepto mi Dios-matrón que me aconsejó esperar un poco más) pero a mí me daba miedo que al ponérmela, el proceso de dilatación se frenara… Además aunque me dolía, podía aguantar. Sabía que si el dolor era demasiado intenso querría ponérmela para llegar a la fase final con fuerzas pero, también quería esperar el máximo tiempo posible.

Cuando llegó el equipo que me puso la anestesia el dolor era muy, muy, muy, muy, muy intenso. Recuerdo temblar y tener que concentrarme al máximo, incluso en los minutos de descanso, para poder gestionarlo. Unos 10 minutos después de que me la pusieran empecé a notar que la intensidad era cada vez más baja, las contracciones volvían a ser parecidas a las del principio. En todo momento pude mover mis piernas y sentir cuándo llegaba una contracción, dolían pero de una forma muy tolerable.

– Olga, en 2 horas vuelvo. Si necesitas cualquier cosa, avísame.

Yo disfruté de una hora muy bonita sintiendo las contracciones, sabiendo que el momento de conocer a mi pequeñito estaba muy cerca. Miki incluso se tumbó en el suelo y llegó a dormirse un rato.

A la hora, empecé a notar cómo el dolor se intensificaba de nuevo. Bueno, no pasa nada. El expulsivo está muy cerquita, pensé… Pero el dolor era de nuevo muuuuuy intenso. Durante una hora más, me estuvieron poniendo más y más anestesia sin yo notar mejoría. Cuando llegó la enfermera de la epidural, se dio cuenta de que al moverme, la había desenchufado y por eso había dejado de sentir su efecto…

En ese momento me hicieron el último tacto, ya estaba dilatada de 10cm y no había tiempo de poner más anestesia…

– Ahora te toca sacar mucha fuerza, Olga. Con cada contracción, tienes que hacer 3 pujos para ayudar a tu niño a descender. Yo voy a irme y volveré en un rato para ver qué tal pero este momento es todo tuyo.

La camilla donde estaba monitorizada podía convertirse en silla y yo pude ponerme casi en cuclillas para poder empujar con todas mis fuerzas.

En esos momentos venía junto a Manuel una chica jovencita, yo pensaba que también matrona, que resultó ser la ginecóloga que me atendería finalmente. La que pondría a mi niño encima de mí.

Su siguiente visita fue muy motivadora. Vino solo él, la luz que iluminaba mi camino xDDDD

– ¿Qué tal, Olga? Miki, ¿quieres verle la cabecita a tu niño?
– ¡Sí!

– Olga, en la siguiente contracción, empuja.

La cara de Miki fue ¡total!

– ¿Tiene mucho pelo?
– ¡Síiiiii!

No recuerdo bien pero creo que ya el matrón no volvió a irse.

– Olga, ¡lo estás haciendo muy bien campeona! Esto está a punto, en nada tenemos a vuestro hijo aquí.

¿Os imagináis la emoción?

Yo no recuerdo ningún tipo de dolor en aquel momento… Solo recuerdo que les iba avisando cuando sentía que llegaba la siguiente contracción, cogía aire y empujaba con todas mis fuerzas…

Aquel matrón y también la ginecóloga me animaban de una forma maravillosa… Lo hicieron muy bien.

No recuerdo cuántas veces más empuje, sentada y muy cómoda pero de repente empezó a entrar gente en aquel paritorio y yo sentí que eso estaba terminando.

No recuerdo dolor, ni miedo, ni nada más que un subidón increíble.

Miki se puso a mi derecha, sacaron unas perneras, yo miré a Manuel y le dije que no quería subir las piernas ahí. Él me dijo:

– Hazme caso, esto te va ayudar.

Fue una enorme suerte que aquel hombre consiguiera mi confianza absoluta porque cada palabra suya, cada mirada me tranquilizaba de una forma impresionante.

No sé si fue por sugestión pero verdaderamente sentí que empujaba mejor con las piernas puestas en aquellos hierros.

Entró una ginecóloga que solo había visto una vez más y bueno, podemos correr un tupido velo porque gracias a que yo tenía muy claro qué quería y qué no quería y a que aquel matrón se puso en mi piel y quiso que la tranquilidad con la que había llevado todo me acompañara hasta el final, no hay apenas nada malo que contar más que  sentimos poca empatía por parte de aquella mujer pero muchísimo, muchísimo cariño, apoyo y buen hacer por parte del resto del equipazo que me ayudó a sacar a Aquilino y me lo puso encima. El proceso de expulsivo no duró más de 15 minutos, lo recuerdo rapidísimo, intenso, incluso bonito… y el final… ¿qué os puedo decir del final?

Entre contracción y contracción le había pedido a Manuel que por favor no se llevaran a Aquilino de allí si estaba bien cuando naciera. No me importaba el peso ni cuanto había medido, no quería que lo limpiaran… Quería disfrutar de su olor, darle mi calorcito y sentirle encima de mí en cuanto lo sacaran y así fue…

Me hace ilusión compartir esta foto que es para mí vida en estado puro con vosotras. Mi pequeño repleto de un vérnix maravilloso que no le retiraron y que olía  de una forma que nunca olvidaré…

No sé cuántas experiencias de partos habré leído. Muchísimas. En prácticamente todas se hablaba de cómo se para el mundo en el momento en el que te ponen a tu bebé encima. Uf, qué momentazo. Miraba a Miki, mirándonos con una cara de emoción… En seguida se enganchó al pecho y empezó a mamar…

Mientras tanto, las ginecólogas siguieron con el alumbramiento de la placenta, me dieron unos pocos puntos y se marcharon dándonos la enhorabuena. Como nos vieron curiosos nos dijeron:

– ¿Queréis verla?
– ¡Miki! Hazle fotos…

Qué increíble es la naturaleza…

Aquilino nació a las 3:30h del día 5 de diciembre.  A eso de las 4:30 nos dejaron solitos en aquel paritorio donde todo había ocurrido. Allí estuvimos mirándonos y mimándonos los tres durante 2 horas más.

Nuestras familias dormían, mi hermana incluida xD y se despertaron ALUCINANDO con esta foto…

– ¡Buenos días familia! Tenemos una sorpresa para vosotros…

Lo demás ya os lo contaré… ¡Espero que os haya gustado leer mi experiencia!

Viva la sanidad pública. Es un auténtico orgullo saber que exactamente de la misma forma que nos cuidaron a Aquilino y a mí, se le cuida a cualquier otra mujer que llegue a aquel hospital y a otros muchos más para dar a luz a su bebé.

Un beso enorme a todo el que me ayudó a que nuestro bomboncito llegara al mundo de una forma tan bonita, incluida aquella doctora que quiso hacerme la maniobra de Kristeller cuando llevaba empujando apenas unos minutos pero casi le muerdo en la yugular 😀  Un GRACIAS inmenso a aquel matrón, Manuel, que nunca me leerá pero que tanta seguridad me dio. Nos trató en todo momento con tanto cariño y tanto respeto que me emociono solo de pensarlo.

Y gracias a vosotras por tanto cariñito para nosotros tres. No puedo sentirme más querida y feliz. Este momento es muchísimo mejor que como nunca imaginé.

¡Feliz fin de semana todas!

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35 comentarios en “Mi parto

  1. Ay Olga, qué bonito!! Me alegro muchísimo de que fuera todo tan tan bien. Ahora a disfrutar muchísimo esta nueva etapa
    😊😘

  2. Oohh me alegro muchísimo que tu experiencia haya sido así de buena, la mía tb lo fue y para mí es algo único que nunca olvidaré!! El día más feliz de mi vida!
    Aquilino tiene mucha suerte de tenerte como mamá!

  3. Qué bonito lo que cuentas. Qué serenidad en el proceso y qué importante es tener las cosas tan claras como tú en todo momento. Gracias por compartirlo 🤗 Enhorabuena, papis!
    @mai_ilustrada

  4. Estaba deseando este post! Estoy de 39+5 y quería leerlo antes de mi experiencia. Gracias por todos los detalles y el mimo con lo que lo cuentas.
    Un beso

  5. Que bonito lo has contado Olga, enhorabuena seréis unos padres maravillosos y Aquilino estará siempre agradecido a estas letras que has escrito de cómo llego a vuestro mundo. Formáis una familia preciosa. Vuestra primera Navidad juntos que felicidad 😘😘❤️❤️

  6. Qué alucinante Olga!!! Se me cae la lagrimilla. Cuánto me alegro de que hayas podido disfrutarlo así y que hayas sentido que ese momento tan importante era tuyo, te cuentan cada experiencia negativa que da tanta pena, porque aunque todo salga bien, has perdido ese momento tan especial, y vosotros lo habéis tenido 😘😘😘😘

  7. Olga! Te escribo de Chile.
    Me emocionó mucho tu experiencia. Hasta me traspaso un escalofrío de amor…
    Que Aquilino siga siendo un bebé lleno de amor! Y sigue contando tu día a día!!!

  8. Felicidades Olga. Con mucho sentimiento he leído el post. Ha sido una narración tranquila y emotiva. Un parto precioso. Gracias por compartirlo. Ahora a disfrutar del bebé. Besos familia

  9. Ayyyy Dios mío qué bonito amor… que pechaiita de llorar recién despertada, es precioso lo tendría que leer toda mujer embarazada, ginecólogo y matron.

    Qué espinita tengo con Lia y Tea

  10. Me ha encantado como lo has contado y me dado cuenta de que yo apenas me informe….y lo importante de ello…..un relato llenito de amor❤️ sois puro amor….

  11. Que preciosidad. Que valiente Olga, Alquilono tiene unos papis geniales. Tantissimi auguri!

  12. Una experiencia Preciosa y muy bien expresada, se nota mucho que te informadte bien, yo creo que en cuanto hubiera notado el líquido me hubiera ido al hospital. Mi hijo nació con vuelta de cordón y Los primeros momentos son muy distintos al tuyo, por seguridad del niño tuvieron que llevárselo para hacerle reconocimiento. La próxima vez si esto no es así, ya sé que hacer.
    Felicidades familia bonita. Ahora a disfrutarlo

  13. No sabes cómo me he emocionado leyendo el post. Me alegro mucho que todo fuera bien.
    Un beso
    Nuria
    P.D. Me ha flipado la foto de la placenta, nunca la había visto.

  14. Guauuu!! Me he emocionado al leerlo Olga. Cuánto me alegro de que esta experiencia haya sido tan especial y serena <3

    Yo también estoy orgullosa de nuestra sanidad y que hayas encontrado a ese matrón es una alegría!

    Os mando un enorme beso y abrazo a los 3. Mucha salud y felicidad familia.

  15. Ay qué bonito… y qué bonito que lo cuentes así… enhorabuena!

  16. No estoy embaraza, pero es algo que, si no pasa nada, llegue para 2019 o 2020. Le tengo miedo a muchas cosas del embarazo y pánico al parto. Y leer tu experiencia me ha dado tranquilidad. La reeleré llegado el momento. Qué emocionante y qué bonito lo que cuentas. Qué bien que hayáis podido vivirlo como queríais. Y que hayas conseguido dar con alguien como Manuel que ha respetado tu ritmo y el de tu niño 💛.

  17. Enhorabuena. Pero quizá deberías informarte sobre el riesgo de presentar una bolsa rota prolongada, sepsis neonatal… está ahí y ocurre, a veces con consecuencias muy graves. No eres tú sola en el parto, recuérdalo.

    1. Cierto. Felicitaciones, Olga, porque todo haya sido tan maravilloso y hayas tenido tanta buena suerte. Pero como dice Lara, no siempre es así y creo que has arriesgado demasiado. Mi segunda hija nació muerta en la semana 35 porque tenía una fisura en la bolsa y fui perdiendo el líquido amniótico sin enterarme. Así que creo que si volviese a quedarme embarazada y rompiese aguas, no esperaría 10 horas para irme al hospital… lo tengo clarísimo. Pero me consuela que tú lo hayas gestionado tan bien y haya salido bien. Enhorabuena

      1. ¡Hola Rosa!
        Muchísimas gracias por tu comentario!
        Sí, supongo que vivir experiencias como la que dices que te pasó, ¡lo siento muchísimo!!! 🙁 debe ser algo que te marque mucho en situaciones como otro parto…
        Yo por suerte viví un embarazo muy, muy bueno y finalmente todo salió muy bien.
        Te mando un saludo y un abrazo cariñoso.

  18. Qué alucinante Olguilla y qué ganas de conocerle… cómetelo a besosss… tu amiga Anuska

    1. Un millón de gracias rubia!!!!!
      Ya mismo estamos en Madrid y podemos organizar algo chulo.
      Te mandamos un beso gigantesco!

  19. Hola, Olga! Qué post más bonito! Te sigo desde hace muchos años, y me ha emocionado un montón leer tu experiencia… Yo no sé si alguna vez seré mami, pero si lo fuese me encantaría poder disfrutar de ese momento de una forma tan especial como tú lo hiciste. Me alegro mucho por vosotros, Aquilino es muy afortunado por tener unos papis tan guays. Muchos besos :**

    1. Muchísimas gracias Raquel!!!!!
      <3 Seguro que si alguna vez eres mamá lo vives de una forma especial y preciosa para ti.

      Te mandamos un beso gigante!!

  20. Que bonito Olga, que bien supiste llevar una situación que yo creo que, en general, nos desborda a la mayoría.
    Eres una campeona, bueno… sois
    Besos

    1. Muchísimas gracias!!!!!! Teníamos mucha curiosidad por ver si lo llevaríamos desde la calma, como somos, y por suerte todo fluyó muy, muy bien! No estaba segura de si hacer este post pero ahora me alegro muchísimo sobre todo por cuánto os ha gustado!

      Te mando un beso enorme!

  21. Hola amiga. Sabes que te aprecio mucho y hemos hablado de que te contaría mi parto después de que tuvieras el tuyo porque no me fue tan bien como a ti. Como tú me desperté temprano, yo a las 5 de la madrugada, y rompí aguas. Como no tenia tu información, han pasado 18 años, nos fuimos enseguida al hospital. Iba de 2 de dilatación. Me metieron en una sala y oxitocina al canto. Los dolores eran muy intensos pero los aguantaba con respiraciones yoguicas, cuando me pude poner la epi no la quise porque aguntaba muy bien y me daba miedo. A las 5 y media de la tarde me pasaron al expulsivo. Ya no podia más asi que usaron ventosa y forceps y aún asi no salia. Al final vino un matron más grande que Bertin Osborne jajjajaja y se subió para rebanar mi tripa con su brazo. Vamos que si salió jajajajja. Me dieron 16 puntos. Horrible luego para curar eso en pleno Agosto jajajajajja. En fin que después repetimos y tuvimos a Irene y bueno también hay anécdotas jajjajajjja ya qie la seguridad social por muy buena que sea a mi me ha tocado como por andar por casa. Ya te contaré rl parto de irene. Lo que te puedo decir es que los dos fueron muy grandes. Semana 41 y 3750 y 3990 de peso. Y el olor que dices es para toda la vida. Es especial. Un abrazo a los tres. Y os espero pronto por el barrio. Felices fiestas

    1. Uf, vaya!
      Es que hay experiencias de todos los colores!
      Un millón de gracias por contarme la tuya!
      Te mando un beso enorme!

  22. Ay que llantera me ha entrado. Precioso post, me he emocionado muchísimo

    1. Ay! Cuánto me alegro de que os haya emocionado!!! Lo vivimos de una forma muy bonita.
      Un beso gigante y muchísimas gracias por tu comentario.

    1. ¡Un millón de gracias, Gloria! La verdad es que fue un momento muy, muy especial.
      Un beso grande!

  23. Guau.. sin palabras.. solo Gracias y Enhorabuena 🙂

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