Destete de mi bebé de 21 meses

No sé si fue la mejor opción, si podría haberlo hecho mejor, pero así lo he hecho yo, desde el corazón.

21 meses y 10 días de lactancia materna después y tras las semanas más intensas de todas, (creo que) damos por terminada esta aventura de la que tantas cosas bonitas he aprendido…

Conforme fui avanzando en el apasionante mundo de la lactancia materna, me di cuenta de qué poco sabemos las mujeres sobre un tema tan nuestro. Pues aún menos sabemos del destete os digo ahora.

Me escribís tantas, tantas, tantas mujeres con angustia por este momento… Más si cabe que las que me escribían durante los primeros meses de lactancia con la cantidad de dudas que ahí surgen…

Tras una lactancia materna prolongada, hay muchísimos sentimientos que te inundan la cabeza y que se suman al cansancio de llevar bastantes meses de entrega absoluta, generalmente pocas horas de sueño y la sensación agridulce de querer terminar con una parte de la historia de amor más maravillosa de tu vida.

Escribiré este post para que se convierta justo en el que me habría gustado leer a mí antes de embarcarme en el destete de mi niño chiquito.

Sería maravilloso que dejarais en comentarios vuestras experiencias de todo tipo de destetes para que así, la mamá que llegue aquí buscando experiencias, tenga muchas de entre las que leer y sentirse identificada. Creo que hay tantos destetes como bebés y mamás por eso: no creas que lo que a mí me ha funcionado a ti puede funcionarte de la misma forma o no hacerlo.

Mi consejo es que leas mi historia con la intención de informarte y de sentirte acompañada en este proceso tan difícil. Por aquí estoy para lo que necesitéis.

Como os conté por aquí y sobre todo a través de redes sociales, a final de enero pusimos en marcha el “Plan padre” (que el papá se haga cargo del bebé durante las noches) para buscar un destete nocturno. Yo no quería acabar con la lactancia materna por completo pero necesitaba dormir.  Después de algunas semanas durísimas, lo conseguimos y mi pequeño dejó de tomar teta por la noche y todos empezamos a descansar mejor. Ahora lo habría hecho de otra forma.

Entonces llegó nuestro amigo el Coronavirus y todo se fue al traste, volvimos a la teta nonstop y yo me relajé pensando que continuar con la lactancia día y noche era lo más cómodo y beneficioso para todos en un momento de pandemia mundial 😅.

Aún sin dormir, disfruté muchísimo de estos meses extra de tanta conexión.

Entonces el verano llegó, se acabó el estado de alarma, volvimos a Málaga y a los abuelos y yo tenía claro que quería aprovechar la situación y destetar del todo a lo largo del verano para volver a Madrid con ese punto conseguido y librarnos así de la intensidad que se vive durante la lactancia cuando los peques rondan los 2 años (la crisis de los terribles 2).

A partir de ahí la historia ha continuado así:

  • A principios de julio vuelve una racha de muchos despertares, yo estaba sola con él sin papá y mi agotamiento ya rozaba límites. Esto me dio el empuje para decidir empezar el proceso del destete.
  • Esta vez, como quería terminar con el periodo de lactancia por completo, decidí dejar las tomas de la noche para el final y empecé eliminando las tomas entre horas. Esos chupitos que todas conocéis si dais la teta a bebés mayores de 1 año:

Tiro la pelota, chupito de tetita. Me baño en la piscina, chupito de teta. Un trocito de plátano, chupito de teta…

  • Sorprendentemente, este paso fue facilísimo. Desde que se despertaba hasta la hora de la siesta el entretenimiento fue mi aliado para cambiar su foco a algo que no fuera la teta. Después volvía a darle teta para que se durmiera la siesta y al despertarse, volvía el entretenimiento hasta la hora de ir a dormir cuando volvía a la teta para dormirse. Todo sobre ruedas.
  • Estuvimos unas dos semanas en las que solo tomaba teta a la hora de la siesta, al irse a dormir por la noche y durante toda la noche y, ¡oh, nueva sorpresa! Las noches mejoraron muchísimo… Durante el día él estaba más autónomo y menos apegadísimo a su mamá y durante las noches dormía más horas seguidas que nunca. Yo feliz.

Durante estos últimos días tan duros he pensado mucho en por qué no mantuve más tiempo esa situación que era cómoda para todos…

  • Cuando sentí que Aquilino tenía asimilada la nueva situación, me animé con el siguiente paso: eliminar la toma de la siesta. Para hacerlo, puse en marcha diferentes técnicas que no funcionaron:
  1. No ofrecer, no negar. Imposible. Él iba a por su teta en el momento en el que empezaba a entrarle la morriña después de comer y quería dormirse la siesta.
  2. Que le durmiese su papi. Imposible. Mamá, mamá, mamá, mamá y si no está mamá, no hay siesta.
  3. Mamá con métodos antes infalibles para dormir como el porteo. En ese momento fue imposible. Él quería su teta.
  4. Tiritas en los pezones. Oh. Ese método que tanto había sonado en mi cabeza y que tan poco me gustaba. Me había dicho a mí misma muchas veces que no lo usaría. ¡Qué pena mi niño! Tantos meses disfrutando de su teta para que ahora estuvieran malitas y detrás de unas tiritas… :(((( Pero lo hice. Nuevo zasca de la maternidad.

En lugar de decirle que la teta estaba malita, le dije que estaba muy cansada y que necesitaba dormir la siesta pero que por la noche volvería a dormir con él.

Los dos primeros días este enfoque funcionó. Él las miraba con carita de mucho asombro… las acariciaba y mimaba. Se durmió en el carro con música relajante y cuando llegaba la noche se enganchaba a la teta como si no hubiera nada más en el mundo. Esos reencuentros eran bestialmente bellos. Volví a disfrutar mirándole mientras mamaba como cuando era un recién nacido.

Al tercer día la historia se torció y a la hora de la siesta peleo mucho y muy fuerte con llantos, pataletas, pellizcos a las tiritas y mucha angustia para él y para todos. Yo decidí que no quería seguir de esa forma… Fin del método de las tiritas.

  • Pasamos algunos días más de vuelta a la teta para dormir la siesta y por la noche pero entonces las noches se volvieron IMPOSIBLES. Mi pobre bebé sentía que le estaban quitando lo más grande para él y se aferraba a ello con todas sus fuerzas. Y mientras yo, cada vez con más y más y más trabajo, responsabilidades y agotamiento.

De nuevo mamá zombi analiza la situación y decide que tiene que destetar por completo.

  • Recuerdo estar una noche entera leyendo posts y testimonios sobre destetes. A la mañana siguiente hablé con Miki y le conté que quería hacerlo de forma definitiva y que le necesitaba fuerte y conmigo para hacerlo de la mejor forma posible para los tres. Ese fin de semana, íbamos a pasarlo junto a la familia frente al mar y podría ser un buen momento (sabíamos que las noches serían difíciles y tener ayuda durante el día para poder descansar nos pareció una muy buena idea). También hablé con mis padres y les conté mi plan y lancé un tajante: “Os necesito acompañándome y ayudando. Sin juzgar, aconsejar ni cuestionar :)” Algunos días mis peticiones se cumplieron mejor que otros 😉
  • En uno de esos artículos que leí, hablaban de un método “poco recomendado por no ser muy respetuoso con el bebé” y que a mí me había horrorizado desde siempre (otro de esos yo nunca que me he comido con patatas), poner algún producto amargo en el pezón y que cuando el bebé mamara y se encontrara con eses sabor, explicarle que la teta estaba malita o cansada o fuera de juego y que no podía tomarla…

Ya llevaba varias noches muy malas en las que no paraba de pensar: ¿Hasta donde llega que el destete sea respetuoso para él pero se convierta en una falta absoluta de respeto y amor hacia mí misma?

Aunque no me gustaba la idea de que mi pequeño se despidiera de algo tan precioso como la lactancia con un sabor amargo en sus tetas, me pareció que podría funcionar mejor que las tiritas. Él podría ver los pezones y tocarlos con normalidad y podría tranquilizarle… Me llené de fuerza, paciencia y muchísimo amor y cariño que darle a mi pequeño y fijé un día para probar el siguiente método.

Mientras llegaba ese día, a cada rato fui repitiéndole que la teta estaba muuuuuuuy cansada y necesitaba dormir, que le diera un beso, un abrazo y muchos mimitos para que pudiera descansar. Él las besaba y abrazaba y también tomaba muuuucha teta. Nunca, sería imposible olvidar esa mirada mientras mamaba.

– ¿Qué pasará por su cabecita?
He pensado mil veces…

  • El día elegido llegó. Pensé que, como “despedida” para mí, me pondría ese producto que no es más que un sucedáneo de esos esmaltes que se ponen en los dedos para evitar morderse las uñas, después de su siesta, así podría disfrutar esa “última siesta” como última vez de dar la teta y gozarlo al máximo y así lo hice. Esa tarde, como estábamos entretenidos y rodeados de novedades no me pidió teta ni una sola vez hasta que llegó la noche. Al intentar mamar y encontrar un sabor amargo se sorprendió muchísimo. Yo le expliqué lo de siempre y lo entendió muy bien. Se quedó dormido en brazos con muchas canciones y amor y durmió bastantes horas del tirón.
  • En medio de la noche se despertó, lloró mucho, le expliqué que la teta estaba cansada y volvió a dormirse en brazos con muuuuuuuuuchas caricias, canciones y mimos.
  • Mi pequeño desde ese fin de semana estuvo muy irascible durante el día, no quería quedarse con nadie que no fuera yo, y repetía mamá aún más en bucle que antes. Normal, estaba pasando su propio duelo… Las horas del día las gestionaba bien, conseguí que relacionara la hora de la siesta con estar en la mochila de porteo con mamá y funcionó pero el momento de ir a dormir por la noche se hizo más difícil.
  • Miki volvió a Madrid y me quedé yo sola con él y muchas cosas que hacer. La hora de irse a dormir era verdaderamente eterna y creo que fue mi angustia, miedo y también inseguridad la que hacía que él también estuviera mal. Algunos días tardó hasta tres horas en quedarse dormido. Otros días, ya agotada, le daba teta para que cogiera el sueño y eso hacía que durante la noche la pidiera más, acabara dándosela y no se despegara de ella ni un momento.
  • Mi última noche en Málaga, estando sola con él fue bastante reveladora para mí. Cansada y desanimada. Organizando todo para volvernos a Madrid y con muchísimo trabajo. No tenía energías para ese estado de alerta que se necesita durante una noche de destete así que decidí que, le daría teta normal. No dormimos ni media hora seguida y yo por primera vez, sentí que no quería darle más teta.

Los días anteriores, cuando notaba el pecho muy lleno y él me buscaba, sentía muchas, muchas ganas de darle teta. Era un sentimiento muy triste luchar contra él y de hecho, prácticamente todos los días en los que él pidió con más intensidad terminé dándole teta.

Aquella noche fue distinta. Mi pecho estaba muy blandito, un clic hizo en mi cabeza y supe que sería la última noche. A la mañana siguiente vinimos en Madrid, cambio de aires, cambio de energía, reencuentro con papá.

Esa noche Aquilino se quedó dormido entre nosotros dos tumbadito, tranquilo y sin pedir teta. Fue un jueves. El fin de semana siguiente fue de noches intensas de varios despertares y llantos pero mi mood, mi energía y mi ánimo eran distintos. Estaba firme y segura de que no quería darle más teta. Acompañada por Miki que me ayudo a “sacar del bucle teta” a mi baby cuando lo necesitaba. Cada día fue un poquito más fácil y hoy ya llevamos tres días durmiendo del tirón.

Aún sigue pidiendo teta siempre que quiere dormirse pero con un recordatorio:

“No mi pequeñito, ya no hay teta pero mami está aquí contigo y vamos a dormir juntitos muy bien…”

y una dosis interminable de mimos, caricias, abrazos, mucho contacto y mucha paciencia, todo pasa y fluye.

Destete bebé de 21 meses - lactancia materna

Algunos puntos que creo que os pueden ayudar:

  • Mi mantra ha sido: “Aunque no lo parezca, todo pasará”. Hay que intentar que pase con el menor sufrimiento para él pero pronto pasará.
  • Debéis cuidaros. El pecho os dolerá, se obstruirá y tendréis que vigilarlo. Incluso habiéndolo hecho de forma progresiva, esta semana de cero teta he tenido que masajear, extraer manualmente un poco de leche, aplicar frío (¡nunca calor!) y tomar antiinflamatorios en alguna ocasión. Os escribo con algo de dolor pero creo que lo tengo controlado. No tengo ni idea de hasta cuándo tendré estas sensaciones en el pecho.
  • Me ayuda mucho ponerme siempre en su lugar. Es duro para nosotras, sí. Agotador. Pero ellos no tienen elección y hay que acompañarles en el camino de la mejor forma posible. Nuestra energía se transmite así que cuanto mejor estemos, mejor irá todo.
  • Busca muchas herramientas con las que superar “las crisis”. A esta edad ya hay muchas opciones. Confieso que más de un día se ha vuelto a quedar dormido en medio de la noche tras un rato de mucho llanto mientras comía gusanitos.
  • No te agobies pensando en que las herramientas que uses en los días críticos no te gustan (YouTube, gusanitos o galletas…) poco a poco todo irá equilibrándose y podréis recuperar vuestras rutinas y hábitos de siempre.
  • Sé que hay niños que no quieren verlo ni en pintura. Nosotros compramos un biberón con él y le ponemos un poco de leche de almendras con avena, a veces plátano, a veces mantequilla de frutos secos y se lo toma feliz. Normalmente cuando ha entrado en crisis de teta no lo quería pero en cuanto se tranquilizaba tomaba un poquito y volvía a dormirse.

 

Ha sido tan intenso y duro que he llegado a plantearme si alargar la lactancia merecía la pena. Ahora que llevo una semana sin ella os digo que sé desde lo más profundo que sí ha merecido la pena y que dar la teta es lo más cómodo, enriquecedor y maravilloso que he hecho. También lo más sacrificado e intenso 🙂 pero todas las cosas tan buenas requieren de un sacrificio…

Ahora estamos aprendiendo a hacer todo lo que antes hacíamos con teta, sin ella.

Domir sin teta.
Reponer fuerzas sin teta.
Que mamá pueda contestar un mail urgente sin poder dar la teta.
Calmar frustraciones sin teta.
Calmar dolor sin teta.

Pero de todo esto os hablaré en otro post…

Espero que os resulte útil y que escribáis por aquí vuestras experiencias que estoy segura, ayudarán a mamis en todo el mundo.

¡Gracias por estar ahí!

¿Estoy de vuelta?

❤️

 

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13 comentarios en “Destete de mi bebé de 21 meses

  1. Ame todo lo que has escrito, mi nombre es Stef Delima. Tengo un baby de dos años y me estoy debatiendo en el asunto, me da un poco de melancolía dejé la Tetis, pero al mismo tiempo lo quiero muchísimo. Gracias por todo lo que has escrito. Un gran abrazo.

  2. A ver si vemos un poco más de contenidos de los de antes ahora en instagram, que la teta ya cansaba.

  3. Jo Olga, me ha encantado y emocionado leerte. Yo llevo 17 meses de teta nonstop y muchas veces me planteo cómo será el destete, porque me da terror. Cuanta fuerza y valentía contando tu historia. Enhorabuena a los dos.

  4. Tengo dos mellizos con 19 meses. Durante el confinamiento el enganche era tal (un “pues ya que estas aquí sentada y paso por aquí al lado pues…Un chupito! Y mi hermano que me ha visto pues de coraje también se viene a la otra!” ) que me provocaba hasta rechazo, porque no era para nada lo que yo quería que fuese la lactancia, nada más y nada menos que tal como lo había sido hasta entonces para los tres (una experiencia muy especial y gratificante).
    Decidí empezar con el destete durante el día pues están conscientes como para entender lo que les digo. Me pinté una cara triste, el pezón era la nariz, y cada vez que me subían la camiseta y la buscaban les decía que pobrecita la teta que estaba triste y cansada y que la tenían que dejar descansar. Para mi sorpresa lo entendieron perfectamente y desde el primer día, y cada vez que se les olvidaba y volvían a destaparla les volvía a explicar y de nuevo la tapaban y le daban toquecitos para que durmiera. Acto seguido se ponían a jugar con lo que fuera.
    Ahora mismo estamos con teti solo para dormir por la noche. Por ahora no la perdonan, y a día de hoy (mañana no sé), a mí no me pesa. Pero voy notando que durante la noche cada vez se despiertan menos veces y cada vez maman menos tiempo. Cuando se despiertan por la noche aún no hemos conseguido que se vuelvan a dormir con otra cosa que no sea la teti, pero gradualmente notamos que cada noche consiguen despertarse menos… Básicamente la buscan para confirmar que sigo ahí y en dos minutos los suelto en su cama otra vez. Se me hacen mayores. En mi caso el recurso de la teti es la única opción porque si llora uno despierta al otro…no me puedo permitir tener a los dos llorando cada vez que alguno se despierta… Y la teti es infalible e inmediata. Perdón por el rollo… Pero ojalá sirva para que alguien más vea la luz al final del túnel.

  5. Me encantó gracias por compartir, las experiencias son similares. Mi nena desde la cuarentena no quiso saber nada del biberón. De tener una lactancia mixta pase a una lactancia exclusiva. Ahora le estoy dando en taza. Ya no me pide mucha tetita. Pero solo puede dormir con su tetita y a sus 18m aún se despierta de noche. Solo queda disfrutar ,tener paciencia y darles muchísimo amor. Ellos aman su tetita.

  6. Gracias de nuevo, Olga por compartir tu experiencia 🙏🏻
    Nosotros aún no hemos acabado con el destete. Nos queda lo que para nosotros será durísimo: la noche!
    Al principio dudé mucho si hacer destete o no, pero ya con un segundo embarazo en la cabeza no me apetecía mucho hacer en tándem, ni quitársela por la fuerza con las prisas y por supuesto que tampoco sintiera que su hermanit@ le estaba quitando la teta. Así que decidí destetar.
    Al principio sin mucha fuerza.. duró poco.
    Hasta que un día dije: basta! Hasta aquí!

    Como tú, empecé quitando “los chupitos” y nos fue genial. Después de unas semanas la de la siesta.. y fue sin darme cuenta.
    Estamos ahora en esa fase. Ella se está adaptando súper bien y a medida que pasan los días tarda menos en dormirse.
    Seguiré así unas semanas.. y luego llegara la parte de papà, crucemos los dedos. La verdad es que tenemos miedo del deteste nocturno.
    También estoy sintiendo alguna molestia en el pecho. Pero solo dos días y muy leves. Obviamente no lo dejo pasar.

  7. Qué bien que lo hayas conseguido! Tu historia confirma lo que he visto muchas veces: el ‘click’ viene de la madre, no del niño o niña. Hasta que eso no pasa, la madre encuentra cualquier justificación (todas legítimas y comprensibles) para seguir cediendo a la teta.
    Ser estricta con un destete por la salud y bienestar de la madre (y por tanto ser respetuosa con la madre) no es un acto de desamor!
    Ahora podrás centrarte en otras cosas!
    Un beso!

    1. Totalmente de acuerdo, así es, llega un momento que debes sentir que no quieres continuar el camino aunque sientas pena, y ser firme. A todo se adaptan perfectamente y sin traumas

  8. Olga es muy duro lo que cuentas, el cansancio, ese que nunca jamás en tu vida habías sentido antes, puede con tu físici y con tu mental. Pero coincido en qe es lo mejor que he hecho por alguien en mi vida, alimentarlo ‘de mi’. Ahora mi niña Carina, que tiene 10 meses, está mega enganchada a la teta. Nunca he dado a demanda, soy yo la que decido cuándo, pero ella no perdona ni una toma. En dos semanas me incorporo al trabajo después de un año en casa y miedo (y pena, sobre todo pena, me da) pero como bien dices, todo pasa y en el futuro cerraremos los ojos y veremos sus caritas mamando que será el mejor recuerdo de nuestras vidas. Un abrazo!

  9. Qué preciosidad de texto. No estoy para nada en tu momento, de hecho mi bebé tiene casi 6 meses y en breve comenzaremos con AC desde lactancia materna exclusiva. No obstante este texto me lo guardo para cuando lo vaya a necesitar. Gracias a compañeras que maternan bonito. S

  10. Me he emocionado al leerte! Tengo una bede de 22 meses y seguimos con lactancia… sinceramente yo todavia no me puedo imaginar un destete sin emocionarme! Me da miedo, mucho miedo! Pero como bien dices “pasará “ !
    Mucho animo a todas!
    Gracias por tu escrito

  11. Que duro me parece Olga. Yo no sabía hasta dónde quería llegar pero, después de leer más experiencias como la tuya, sabía que quería parar antes. Empecé el destete de mis dos bebes alrededor de los 8 meses, introduciendo biberón con mi leche primero y reduciendo tomas de pecho. Con la niña fue un destete progresivo bastante ideal que acabó alrededor de los 10 meses, cuando solo me pedía teta de comfort tras algún golpe o disgusto. Y con el niño, que ahora tiene 10 meses, estoy en ese punto también, solo que él sigue durmiendo mal y algunas noches solo mi teta (ya vacía) le sirve de chupete para relajarse y volverse a dormir. Sobre todo con el niño, y salvando las distancias, el destete también ha sido duro, porque ha sido un bebé difícil de mucha demanda y enganchado a la teta 24/7 por diferentes motivos. Nunca aceptó el chupete así que introducir biberón no fue fácil y le costó mucho aceptarlo. Por eso, mi admiración absoluta a las que seguís adelante tantos meses. Yo ya no podía más, sobre todo con el segundo, ni mental ni físicamente me sentía con fuerzas, y pensar que alargar la lactancia solo iba a hacer que cada vez fuese más difícil parar con ella, me confirmaba que tenía que destetar más pronto que tarde.
    Hay muchas teorías del destete “sin lágrimas”, destete “respetuoso con el bebé”… pero al final es un proceso duro donde hay que poner decisión y armarse de valor para aceptar que tanto bebé como madre van a sufrir la transición a la “nueva normalidad” 😜
    Me alegro de que por fin lo hayas conseguido. Ahora a por el segundo! 😝

  12. Me ha emocionado tu historia. Gracias por contarla! Mi bebe de 20 meses y yo llevamos una lactancia exclusiva muy intensa dia y noche y todavia no siento que haya llegado el momento destete pero creo que esta cerca. Sinceramente no tengo ni idea de como hacerlo, asi que podre en practica algunas, o todas jajaja, de tus técnicas y las que dejeis por aquí. Gracias, mucho ánimo y mucho amor a los peques tan maravillosos ❤️

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