El inflitrado

Nuestra jefa, la ilustrísima Miss Cavallier, nos matará cuando lea esta entrada, pero esto es un blog de bodas y hay que comentar todos los aspectos. Claro que esto que comentaremos a continuación, ella solo ha tenido la posibilidad de verlo en las películas de Paco Martínez Soria, pero nos imaginamos que ni eso. Lo dicho.

No se sabe de donde nace esta tradición pero en muchas bodas (inmortalizadas en Facebook, webs de novios, de fotógrafos y demás), siempre suele existir un personajillo, que suele identificarse rápidamente en el aperitivo al lado del jamón, vestido con un atuendo muy poco indicado para asistir a un enlace.

Es ese primo lejano o invitado soltero (esto último lo intuimos porque no tiene una chica al lado que censure su gusto) que nos deleita la vista con esa camisa de manga corta con algún que otro cuadrito, (esto es una deferencia para que el resto no lo confundamos con el camarero de las bravas del bar de los domingos); su pantalón lechugero, generalmente apretadito color beige y esos zapatos nada estilosos que este individuo tiene reservados para “arreglar”.

Lo más curioso del tema, es que este personaje opta por este fondo de armario para bodas, bautizos y comuniones; pero también para la cena de Navidad de la empresa (en este caso en concreto puede añadir a su estilismo el jersey de pico y bolas, más gastado que los zapatos de “arreglar”), para la fiesta de fin de año y para el cumpleaños de la abuela, que como esta le afirma que viene muy “arreglado” le da fuerzas para mantener ese vestuario para todos los festejos del año siguiente con la misma dignidad.

No sé si reconocéis a este tipo en alguna boda a la que hayáis asistido, no lo habréis visto si el protocolo marcaba el vestuario de ese evento. Si os cuesta recordarlo, os diremos que también podéis encontrarlo en su versión innovadora-fashion, no es el mismo pero también viene infiltrándose últimamente, el de la camisa de lino. Nadie ha dicho que haya que ir con la camisa almidonada pero de ahí a la camisa modelo “arrugada como un higo”…va un trecho!

Esta personalidad ilustre en las bodas también suele adaptarse al medio, y en cuanto se ha tomado su tres copitas de ron añejo (hay que aprovechar que esta noche hay barra libre), se planta la corbata en la cabeza. (teniendo en cuenta que antes ya llevaba aproximadamente cuatro horas sin americana y 1 una con tres botones de la camisa abiertos y enseñando orgulloso el pecho lobo..

A partir de ahora fijaros en las fotos y buscad al infiltrado


Bisous!

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