¿Gastarse dinero en belleza es de idiotas vanidosos?

En una gran cantidad de ocasiones me he sentido juzgada por mi afición al mundo de belleza. Mi familia siempre fue consciente de que ese mundo me gustaba cuando cada verano desde los 15 años yo sacaba mi arsenal de productos, convocaba a mis primas y hermana en el baño y allí experimentábamos con lo poco que en esa época teníamos disponible. No nos maquillábamos en exceso porque no era necesario debido a nuestra edad y a lo favorecidas que estábamos gracias bronceado que habíamos logrado tras nuestras intensas sesiones de piscina o salidas al campo pero al chiringuito y a la verbena había que salir preparadas.

Tras nuestras largas sesiones de baño y risas bajábamos las escaleras de la casa familiar y justo cuando poníamos un pie en la planta baja nos sometían a un escaneo que ni los controles policiales de los aeropuertos. Qué habéis estado haciendo tanto tiempo en el baño, menuda perdida de tiempo eso del maquillaje, por qué os tenéis que maquillar si sois muy jóvenes… estas frases eran nuestro pan de cada día (bueno, más bien de cada noche si las 21:30 de la tarde en algún momento se consideró noche).

Estoy segura de que en más de una ocasión, tras salir nosotras por la puerta el tema belleza/maquillaje formó parte de la tertulia tras la cena. ¡Qué ilusos! Siempre pienso que tenían que haber experimentado la era Instagram en la chicas que apenas tendrán 14 años van maquilladas con el full face que llaman los americanos, maquillaje super cubriente mate, contouring, labios mates en tonos ochenteros y eyeliners infinitos acompañados con pestañas postizas casi a diario. Ellos se quejaban de nosotras, unas pobres inocentes que con una base de maquillaje ligera (que compartíamos), unos polvos, máscara de pestañas y labial discreto se creían las reinas del mundo.

Disfrutábamos más intercambiando opiniones sobre productos, leyendo revistas de moda que encontrábamos por casa, metiendo el dedo en los productos del neceser de unas y otras y riéndonos mientras nos contábamos anécdotas que del ritual del maquillaje pero eso nuestra familia no parecía captarlo y ellos creían que perdíamos el tiempo.

Si tú decidías maquillarte sabías que ibas a estar sometida a escrutinio y que cada noche, como si de un concurso de belleza se tratara juzgarían tu look. Quizá ahora poniendo por escrito esta anécdota pueda sonar algo dramática pero puedes estar tranquila, no lo era para nada ya que durante todo el verano en el pueblo repetíamos la hazaña cada noche. ¡Nos gustaba pasar ese examen!

Esta anécdota ocurrió hace muchos años pero estoy segura de que tú misma en algún momento te has visto juzgada por tu maquillaje. Se juzga cómo te maquillas, si vas muy maquillada o muy poco maquillada, si esos colores que has decidido ponerte no son adecuados para el contexto en el que te mueves, si con ese maquillaje pareces de una gótica o una choni, que si te echas años maquillándote tanto, que menuda forma de tirar el dinero en potingues (¿te he dicho alguna vez lo mucho que odio esa expresión?) o incluso puede que te hayan insinuado que eres una mujer insegura por el hecho de maquillarte.

El desembolso que hacemos las mujeres en productos de belleza es un gran tema de conversación en reuniones informales. No recuerdo haber concluido ninguna de estas discusiones con la idea de que el dinero invertido en belleza es eso, una inversión. La conclusión con la que suelen acabar estos temas es que es dinero tirado, producto de la vanidad e incluso alguna vez, de forma sibilina he llegado a intuir actitudes de condescendencia a quienes creemos y defendemos que cuidarse es un acto de amor propio y no tanto de vanidad.

Yo utilizo mucha cosmética y maquillaje de alta gama y mis allegados lo saben por lo que normalmente en cada debate de este tipo surgen las mismas preguntas, ¿cómo es posible que una crema pueda costar 250€?, ¿qué puede tener de especial para costar eso? Siempre seguidas de un ¿estamos locos o qué? ¡que es una crema!

Ahí es cuando yo explico que tras una crema puede haber años de investigación de laboratorio sobre mecanismos para retrasar el envejecimiento, atenuar manchas o combatir el acné. .. la utilización de ingredientes de compleja obtención, registro de patentes, publicidad y porqué no decirlo, un posicionamiento de lujo y estatus igual que el que existe en cualquier otro producto de consumo.

Ningún argumento sirve para convencer a quienes creen que gastarse dinero en belleza es tirar el dinero, aquellos que insinúan que quienes lo hacemos somos personas poco racionales.

En ese punto de la conversación es cuando yo formulo una inocente pregunta normalmente destinada al público masculino que suele ser el más crítico con este tema del enorme desembolso económico en una simple crema. Comienzo con un ¿alguien entiende de coches? Continúo con otra pregunta, ¿qué opináis del Lamborghini Sesto elemento? La gran mayoría de los hombres acostumbran a saber de qué coche les hablo y resoplan de gozo al mentarlo. Por si tú no lo conoces te pongo en situación, este coche cuesta más de 2 millones de euros y sólo se fabrican 20 unidades al año. Como este Lamborguini podría enumerar otros tantos coches que vemos desfilar en la televisión y revistas a famosos futbolistas.

¿Qué diferencia a este coche de un Volswagen Golf? Ambos tienen asientos cómodos, sistema de frío y calor, sistema de sonido, comodidades interiores y me llevan a donde yo quiero. La diferencia económica es significativa pero a simple vista, en términos de tipo de producto y necesidad que cubren, nos encontramos ante dos productos “iguales”. El Lamborguini tiene más potencia y alcanza más km/hora pero, ¿para qué necesito tantos caballos si la velocidad en este país está limitada a 120 km/horas? ¡No me compares, un Lamborguini es otro mundo!, esa expresión se repite una y otra vez.. y yo les sigo preguntando, ¿pero qué diferencia hay?, si ambos son sólo coches….

Tras resoplidos de asombro se hace el silencio.

Y es que señoras que me leéis, disponer de 2 millones de euros para gastárselos en un coche no se considera una aberración ni un comportamiento poco inteligente sino que es un alucine porque es un coche. No hace falta que hablemos de Lamborguini, seguro que conoces algún caso de personas que apenas llegan a fin de mes pero que tienen uno o varios coches de alta gama en su garaje porque tener un coche de lujo es algo normal, está bien visto y da clase y status pero invertir dinero en un producto cosmético que te vas a aplicar a diario sobre tu piel, un producto que tú disfrutes usándolo es un comportamiento ridículo propio de una mujer vanidosa.

Lo siento pero yo ya estoy harta de este tipo de afirmaciones, actitudes jocosas y demás comportamientos por parte de ciertas personas cuando se habla de belleza. Un neceser de maquillaje para muchas mujeres no es sólo un estuche en el que guardan “pinturitas” (otra expresión que odio) sino que representa disponer de tiempo exclusivamente para ella, unos minutos en los que estar en el baño disfrutando de si misma, alimentando su creatividad con sombras y pinceles para lograr un look de ojos con el que sentirse guapa, segura y tremendamente femenina.

Igual de respetable es cuidarse saliendo a correr por las mañanas o comiendo superalimentos que encerrarse en el baño y disfrutar de un baño relajante pero parece ser que hacer deporte e , incluir alimento impronunciables en la dieta es sano mientras que darse un masaje o embadurnarse de cremas es vanidoso. No permitas que sean los demás quienes te digan en qué debes invertir tu tiempo y dinero porque como diría LuciaBe “la vida es una verbena y no un viaje organizado”.

4 comentarios en “¿Gastarse dinero en belleza es de idiotas vanidosos?

  1. El examen policial era mi pan de cada dia en verano. En general lo veia y sigo viendo bien, una cosa es que te maquilles sutilmente con 15 años y de pascuas a ramos y otra es que salgas como un payaso( porque te pases con el bronceador, colorete o lo que sea) . Yo de primeras me maquillaba a escondidas(mira tu que tonteria). Esto paso hasta que mi madre me cogio y me llevo a comprar maquillaje, siempre me dijo que la piel hay que cuidarla e intentar comprar lo que mejor le va, no andar con maquillaje de los 20 duros( en mi epoca se llamaba asi a los chinos de ahora) . Siempre me gusto el maquillaje y no me importa invertir en el aunque no me maquille 100% todos los dias. A otras personas les gustan otras cosas y no pasa nada(cada uno con su dinero hace lo que le da la gana). Tambien tengo el apoyo de mi chico que siempre dice que una mujer no es guapa o fea por llevar o no maquillaje, pero a el le encanta que me maquille y sobretodo cuando estoy de bajon! Dice que por lo menos me ve mas alegre!
    Finalmente mi conclusion es que cada uno se gaste el dinero en lo que quiera y no por eso tenemos que criticarlo

  2. Hola!
    Me encanta todo lo que has dicho… Casi todo lo he llegado a oír miles de veces…
    Si bien no puedo gastarme 200 € en una crema (que ya me gustaría) sí que invierto en productos de bastante calidad, y a veces por ejemplo, para 2 productos del mismo tipo a la vez, para probarlos… Y prefiero gastármelo en eso que depende de qué otra cosa!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *