Dos trucos básicos para lucir buena cara

No todas somos expertas en maquillaje pero muchas de nosotras sí conocemos algunos truquitos con los que nos vemos mejor en el día a día. Sabemos lo que es un ahumado, el contouring, el baking y otras tantas técnicas de maquillaje que tan de auge han estado en los últimos años pero cuando hablamos de ponerlas en práctica, eso es otra historia. Los tutoriales de youtube o los más recientes videos de igtv han sido buenos aliados para conocer la técnica y ver lo sencilla que es pero cuando nos hemos puesto manos a la obra el resultado distaba mucho de lo visualizado.

Estos fracasos nos han llevado a retomar esos trucos tan nuestros y que tan buenos resultados nos han dado siempre.

Uno de mis trucos infalibles si quiero verme con buena cara sin lugar a dudas es resaltar la mirada. Ya puedo haber dormido mal o tener un resfriado horroroso que yo no piso la calle sin aplicarme unos buenos toques de máscara de pestañas. Puede parecer pura coqueteria y quizá lo sea pero es que unos toques de máscara consiguen ampliar la mirada y que se vea más despejada, más despierta. Eso sí, cuando mi malestar se debe a un resfriado o un proceso alérgico hago un pequeño cambio y sustituyo mi máscara de pestañas habitual por una waterproof, no vaya a ser que el lacrimeo vaya a transformar mi mirada despierta por una mirada de oso panda.

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Elegir una buena máscara es clave para conseguir unos resultados óptimos. En mi caso una buena máscara de pestañas es aquella que logra resaltar mis pestañas, enmarcarlas bien en un tono negro carbón y potenciar su curvatura sin que durante la jornada caigan partículas en el contorno de ojos arruinando mi maquillaje. Si tú como yo eres usuaria de lentillas estarás de acuerdo conmigo en lo odioso y peligroso que resultan estar partículas para los ojos pero aún más para las lentillas. Aún recuerdo cuando probé por primera vez una famosa máscara cuyo claim dice que es mejor que el sexo (¿te suena?) y me pasé el día lagrimeando por las partículas que se caían sobre la piel o dentro del ojo. Recuerdo que ese día contaba las horas para llegar a mi casa y desmaquillarme los ojos. No me podía creer que una máscara con tanta fama y buenas opiniones me estuviera yendo tan terríblemente mal. Ese fue el motivo por el cual le di más oportunidades pero finalmente acabé desechándola porque el resultado no mejoraba e incluso llegue a temer que acabara estropeándome las lentillas.

Otro de mis trucos básicos es tener un colorete comodín, un colorete que combine bien con distintos maquillajes y que consiga efecto buena cara. Este colorete comodín es el elegido siempre que voy de viaje porque sé que use lo que use me va a ir bien y no va a desentonar jamás. La textura suele ser cremosa porque de esa forma puedo aplicarlo con los dedos si no dispongo de brochas a mano aunque mi acabado favorito siempre es bien difuminado con una brocha tipo mofeta. La textura crema además me facilita el hecho de poder llevarlo en cualquier bolso, por muy pequeño que sea, y reaplicarlo sin necesidad de cargar con una brocha. A estas alturas quizá te estés preguntando qué tonos pueden servir como coloretes comodín. En mi caso el mejor tono es el denominado rosa sucio, un color a caballo entre el rosa y el marrón pero quizá tu tono sea el rojo o un tostado. Una vez que encuentres tu tono te lo llevarás a todas partes.

Y tú, ¿qué trucos tienes para maquillarte?

 

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