Cataratas Victoria con niños

Las Cataratas Victoria son un espectáculo de la naturaleza. Un lugar IMPRESIONANTE, un auténtico paraíso de agua que deja sin habla.

He viajado mucho y he conocido muchos paisajes que me han gustado pero pocos lugares me han emocionado tanto como lo hizo Iguazú hace años y Cataratas Victoria esta vez. La naturaleza es tan perfecta. Visitar las Cataratas Victoria era para mi uno de los grandes momentos del viaje a África y no me decepcionó ni un poco, más bien al contrario. El sonido es increíble. Enormes caídas de agua provocadas por el río Zambeze sobre una pared vertical en uno de los más bellos espectáculos que la naturaleza regala. Te quedas absorto.

Cuando llegas no puedes dejar de mirarlas, asombrada, abrumada… te prometo que no quieres marcharte. Además si eres amante de la fotografía no vas a poder parar de hacer fotos. A mi me pasó. El paseo tiene diferentes miradores que recorren la inmensidad de agua. Lugares que te permiten observar la maravilla desde diferentes puntos de vista. Cada nueva visión es distinta a la anterior pero igual de bonita e impresionante.

El agua cae desde tal altura que se pulveriza en su caída volviendo a subir y creando una panorámica hermosa, parece una cortina de agua. Además es común poder disfrutar el arco iris los días soleados por ese efecto  óptico del agua. Nosotros tuvimos tanta suerte que al llegar las Cataratas nos recibieron con un doble arco iris.

Las cataratas Victoria son una de las siete maravillas naturales del mundo y están declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO. En su momento de máximo caudal, alrededor de junio, este precipicio queda envuelto en neblina como resultado de la estruendosa caída de 3 000 toneladas de agua por segundo. De ahí su nombre indígena “Mosi-oa-Tunya” —literalmente, “el humo que truena”.

Aunque no son ni las más altas ni las más anchas del mundo, sí que son las más grandes. Con una anchura de 1708 metros y una altura de 108 metros, suponen la caída de agua más extensa de todo el planeta. Además, dado que forman la frontera natural entre Zambia y Zimbabue, hay dos lados de las cataratas Victoria para visitar y ambos merecen la pena.

Las Cataratas se visitan a pie en un recorrido por diferentes miradores. Y el momento más divertido y fascinante es cruzar el puente que te permite tenerlas justo enfrente. Eso sí, aviso: te mojas. Mucho!!! Pero es tan divertido que merece la pena. No te olvides de llevar chubasquero.

BAÑARSE EN LA PISCINA CON POCO CAUDAL

Los más intrépidos pueden atreverse a bañarse en la Devil’s Pool, una piscina natural en lo alto de las cataratas que se encuentra en el lado zambiano y donde únicamente se puede acudir entre agosto y enero cuando baja el caudal. Cuando nosotros estuvimos había muchísimo caudal y esa opción no era posible.

HELICOPTERO

Pero si visitarlas a pie impresiona, verlas desde el aire emociona muchísimo. Creo que esta es una de las experiencias más impresionantes que se pueden vivir en África. Poder ver desde la altura esta maravilla natural es una oportunidad única.  La vista es espectacular. Podrás observarlas fijamente e intentar descubrir el porqué de sus nombres: Piscina del Diablo, cascada de la Herradura, cascada del Arco Iris… Además, sus marismas son una explosión de colores azules y verdes que crean una imagen desde el aire maravillosa.

Una experiencia de esas que se quedan grabadas en la retina y en el corazón. Fue un día precioso, emocionante. Y poder compartirlo con mis hijos aumentó más la emoción.

 

 

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