A la vida hay que exigirle mucho

«A la vida hay que exigirle mucho. A la vida hay que exigirle bien. Porque no te preocupes que ella ya se ocupará de exigirte a ti cuando menos te lo esperes. Un día sales de casa y búm. Un día vuelves de un chequeo rutinario y zas. Un día coges el coche y pam. Es siempre más tarde de lo que te crees. Cualquier día te cambian las reglas de este juego al que llamamos vida, y lo hacen sin que nadie te pida permiso y sin avisar. Así que plantéatelo ahora o atente a las consecuencias. Porque puede que jamás exista un espérate, porque puede que para ti no haya previsto un después.

Por eso, yo exijo. Exijo sentir cosas todos los días. Buenas, malas y regulares. Todas y cada una de ellas. Me da igual. Miedo, asco, rabia, ira, sorpresa, alegría y tristeza. Porque un día sin emociones es un día perdido.Y porque ahí donde la emoción manda, es siempre donde ocurren las cosas, es donde yo exijo estar»

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Estos dos párrafos no los he escrito yo… qué más quisiera. Risto Mejide a veces me taladra el alma. Y con estas palabras lo ha conseguido una vez más. No hace falta que os cuente que a mi un día me cambiaron las reglas. Sin avisar. Y cuando eso pasa te das cuenta de algo: cada segundo de nuestra vida cuenta. Asi que me niego a perder ni uno. Y no hablo de horas ni de minutos, hablo de segundos. Ni regalo ni pierdo uno.

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Como él dice, yo también exijo. Exijo trabajar en lo que me gusta. Ya me cansé de correr de un lado a otro, de coger aviones de madrugada para llegar corriendo a un incendio, me cansé de no comer… me cansé de no poder disfrutar de lo que hacía porque todo iba demasiado rápido. Exijo trabajar, pero trabajar bonito. Tanto o más. Pero bonito. Yo soy de las que se dejan el alma en lo que hacen porque mi profesión es vocacional pero quiero que mi alma esté tranquila, solo eso.

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Exijo hacer mi vida más amable. Rodearme de la gente que quiero, vivir un poco más despacio de lo que veo a mi alrededor. Hace mucho tiempo que lo tengo claro y os juro que es una máxima en mi vida. No quiero llegar al supermercado para estar nerviosa pensando qué cola va más rápida ni ir en el coche pisando el acelerador para ver si el de delante va a 60 en vez de 50.

Exijo una persona a mi lado capaz de sonreir y ver lo bueno. Y por eso me casé con quien lo hice. Porque derrocha energía y optimismo a raudales. Y me encanta emborracharme de su energía. No quiero a mi lado a la gente que ve lo malo, que se agobia por todo, que cree que cualquier pequeño problema del día a día es una montaña por escalar.

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Yo exijo como tú Risto. Exijo no pasar ni un día sin sentir que voy por el camino correcto. Puede que dentro de unos meses me de cuenta de que estaba equivocada y de que me torcí, pero que mientras ando sienta que voy recta. Porque lo importante es andar, caminar, siempre hacia adelante. Exijo no estar parada.

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Exijo viajar con mis hijos. Para crear en ellos esa necesidad de descubrir, de compartir, de conocer. Exijo que ellos sientan como yo que el mundo no es ni grande ni pequeño, que todo está a su alcance, que aunque vivamos en distintos países, somos los mismos en otro sitio.

Exijo estar viva. Y vivir. Parece fácil pero es complicado. VIVIR con mayúsculas exige exigir mucho.

14 comentarios en “A la vida hay que exigirle mucho

  1. Uau! Menudo post nos has regalado esta vez. Suscribo cada una de tus palabras.
    Gracias por inspirarme en un momento de debilidad. No sabes de cuánto me han servido cada una de ellas.
    Mil gracias y un beso!

  2. Pués si de algo me sirven las vacaciones, es precisamente para hacer reflexiones como ésta.
    Ahora bien, aún no he conseguido el truco de recordarlas al finalizar el día cuando la rutina se ha apoderado de mí a lo largo de la jornada. Qué triste verdad? A ver si tienes algún truco que compartir conmigo, aunque sea de Risto Meijide.

    1. El truco es parar y centrarse en lo bueno. Sé que suena a topico pero de verdad funciona. Vivimos demasiado deprisa, solo se trata de parar, y hacerlo de verdad, y recordar lo bonito del día a día que seguro que es mucho. Un beso feurte

  3. Yo también necesito vivir,eso me dicen mis hijos,pero dependen mucho de mi,muchos y nos les puedo dejar solos, aunke a veces digo, necesito estar sola,respirar sola,pero no puedo.Hezlo tu si puedees

  4. Como católica practicante me esfuerzo por aprender de los llamados designios de Dios. Desde fuera, sin conocerte, me alegro que de un hecho tan angustioso como el que padeciste y que definitivamente os cambió la vida, aprendieras a vivir MAS.

    1. Gracias, la verdad es qeu sí, nos cambio a toda la familia y nos hizo mucho más sensibles a las cosas y más agradecidos a todos. Es curioso como las cosas traumáticas sacan lo mejor de las personas. Un beso fuerte

  5. Me ha encantado tus palabras tanto o más que las de Risto. Yo no sé si exijo pero QUIERO, vivir, sentir y disfrutar cada segundo de mi vida porque aunque a veces se me olvide tienen fecha de caducidad. Gracias por recordármelo hoy y hacerme parar un poquito para respirar y sentir.

  6. Buenos días,

    Qué energía más bonita! yo también he decidido vivir y sentir la vida. Dejé a un lado la presión del trabajo que no me dejaba ver lo que pasaba a mi alrededor y me fui al lado de mi hijo, que debido a sus dificultades estaba viviendo un infierno.
    Y a pesar de que la economía familiar se ha resentido mucho es la mejor decisión de mi vida, poder estar a su lado en lo bueno y en lo malo, en todo momento.

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