Museo Nacional Ciencia y Tecnología

Un museo gratuito en el que los niños experimentan, investigan y aprenden sin parar de divertirse. No sé por qué he tardado tanto en conocer el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, pasamos una mañana tan divertida! El  MUNCYT está situado en Alcobendas, es gratuito y es un plan genial para toda la familia. Ciencia que no solo se ve, también se toca y se vive, lo que más atrae a un niño. 

El museo combina la divulgación de la ciencia y la tecnología y se distribuye en dos plantas. La de abajo tiene exposiciones temporales. La de arriba es la exposición permanente, y es la más divertida porque ahí los niños pueden probar distintos módulos  de experimentación en los que aprenden como se forman las nubes,los sonidos, los sedimentos, el magna de los volcanes… la fuerza,  la electricidad … Mis hijos lo tocaron todo! 

El éxito del museo es que todo es interactivo. Los niños tienen botones para provocar reacciones y así entender la causa-consecuencia de muchísimos fenómenos. Ellos mismos son los que provocan que se condense el agua para que se forme una nube y claro, se quedan impresionados. Es una forma muy distinta de comprender  las leyes de la física y la química. Ciencia que se puede ver y entender.

La entrada al Museo Nacional de Ciencia y Tecnología es gratuita a sus exposiciones permanentes y temporales lo que convierte este lugar en un plan perfecto para niños y padres. El horario del museo es de 10 de la mañana a 17.00 h de martes a viernes. Los sábados, domingos y festivos abren de 11 horas a 19 horas.

Además el museo ofrece talleres experimentales. Pero hay que estar atento porque es necesario apuntarse previamente así que debes hacerlo al llegar al museo y reservar con antelación a la hora que te indiquen que hay. Los talleres cuestan 3 euros por niño  y aunque nosotros no tuvimos tiempo de probarlos me han contado que merecen mucho la pena. 

El objetivo común de todas las actividades del museo es la difusión de la ciencia y el patrimonio científico, tanto en adultos como niños. Y sin duda lo consiguen. Es un museo al que volver frecuentemente porque con la edad los niños entienden más y mejor cada experimento.

Bárbara sólo tocaba botones fascinada al ver que provocaba reacciones (como que una pelota vuele por la fuerza del aire) pero mis hijos mayores ya entendían y preguntaban. Con más edad seguro que lo aprovechan aún más.

Si no lo habéis visitado os aseguro que merece mucho la pena. Un plan didáctico, divertido y gratis. No se puede pedir más.

AQUI tenéis toda la información.

 

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