Mi propósito de adviento: vivir despacio

Los niños abrieron el calendario de adviento el primer día y se quedaron un poco chafados. Llevaban un mes contando los días esperando felices el plan que les había preparado mama. “¿Veremos peli con palomitas esa noche? ¿Haremos galletas? “Piensa en alguien que ha tenido un mal día hoy y dale un abrazo” Lo leyeron y me miraron. Son pequeños aún y en sus caritas vi el contratiempo.

Les expliqué que este año el calendario va a ser distinto. Que el objetivo de cada día no es hacer un plan, que eso ya lo hacemos muchas veces sin calendario, que el objetivo de este año es hacer un poco más felices a los que tenemos alrededor. Que este año el objetivo del calendario no es recibir sino dar.

No dijeron nada. Pero un rato después en el cole de camino al cole mi hijo soltó: sabes mama, hay un niño de clase que casi todo los días llora porque lo pasa mal… ¿a él puedo darle un abrazo no?

Sonreí para mi misma. El calendario empezaba a hacer efecto. Durante estos 24 días no tendrán la ilusión de cada mañana del año pasado, pero su generosidad y su empatía trabajarán a diario. Y de eso se trata. De hacer pequeños gestos, y sobre todo aprender a mirar alrededor y darse cuenta de quién necesita algo de nosotros. Ese es el objetivo: educar la mirada. 

Yo este año voy a hacer mi auto-calendario. Y los 24 días voy a leer la misma nota. “Voy a disfrutar y vivir despacio”. Está siendo una etapa un poco caótica y acelerada. Diciembre es uno de mis meses preferidos del año. Adoro la Navidad, los villancicos, las calles iluminadas, los planes con mis hijos…

Y no quiero ir por la vida a mil revoluciones sin capacidad para disfrutar de lo importante. Quiero caminar por la calle despacio, viendo luces, hablando con ellos, disfrutando de la maravillosa sensación de no tener prisa. No quiero comprar acelerada regalos ni hacer planes porque sí, por poner el “tic” de hecho, ni por hacer fotos.

Quiero ir a patinar sobre hielo y caerme de culo, y reirme como una niña. Quiero montar el árbol cantando villancicos. Quiero ver un belén viviente, una peli de Navidad, jugar a juegos de mesa con los abuelos y merendar chocolate con churros todos juntos. Quiero hacer un muñeco de nieve.

Esta Navidad es una Navidad más en la infancia de mis hijos… una Navidad menos antes de que se hagan mayores. ¿Te apuntas conmigo a vivirla despacio y bonita?

A por ella!

2 comentarios en “Mi propósito de adviento: vivir despacio

  1. Hermoso artículo. A nosotros nos pasó exactamente lo mismo y empezamos a cambiar la mirada y darnos cuenta de que la vida tiene que tener una velocidad diferente y que uno tiene que disfrutar de esas pequeñas cosas que a veces pasa por alto. En nuestro artículo (https://www.pieypata.com/es/slow-travel-por-que-lo-recomendamos/) quisimos también expresar esta necesidad de frenar, de respirar cada momento y sobretodo de disfrutar del amor de la familia. Hoy en día la gente vive muy acelerada, como si tuviera que apurarse todo el tiempo. Y se pierden de lo mejor. Nosotros viajamos con nuestro hijo de dos años y nuestra perra, y tuvimos que ir adaptando los viajes que solíamos hacer a ellos, y descubrimos una nueva forma de disfrutar de la vida: verlo crecer a nuestro hijo, el paisaje pasó a ser un telón de fondo, nada más. Y ahí es cuando empezás a descubrir el valor de dar y no buscar siempre recibir. Dar tiempo, dar espacio, dar amor, y abrazos. Hermoso artículo. Besos y a disfrutar de la vida!

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