Propósitos para 2018

No soy muy amiga de hacer propósitos de año nuevo. Me gusta dejarme llevar y no planificar demasiado. Creo que la vida hay que vivirla como llega. Pero también creo que tener objetivos es bueno, para poder poner rumbo a ellos. Para no olvidar dónde voy y qué quiero. Estos son algunos de mis propósitos para 2018.

-Seguir practicando Yoga y que tenga más presencia en mi vida. Apareció en mi vida el año pasado y se ha convertido en un imprescindible. Me ayuda a sentirme bien, a desconectar, a relajarme, a estirar el cuerpo… vuelvo de la clase nueva. Durante muchos años no he tenido ni un momento para mi durante la semana y este ha sido uno de mis grandes descubrimientos de 2017. Mi profe de yoga Angie Ibarra tiene parte de culpa, porque es maravillosa. Quiero darle más espacio en mi vida. Namaste.

Buscar ideas para ayudar a los demás.  Ayudar a la Ong a entregar las cestas de comida con los niños esta Navidad me hizo descubrir dos cosas: la primera, que soy una afortunada por la vida que tengo, que tengo la “obligación moral” de devolverle a los que no tienen tanta suerte, parte de lo que me ha tocado. Y la segunda, que tengo que trabajar mucho la generosidad de mis hijos, que creen que todo el mundo vive en el mundo de comodidades que es su vida. Así que ya estoy buscando ideas para colaborar y que “ayudar” sea una palabra de nuestra casa. Si tenéis ideas, soy toda oídos.

-Dedicar a cada hijo un rato de calidad para ellos solos. Empecé a hacerlo el año pasado y fue otro de los grandes descubrimientos. Antes me sentía culpable si me iba con uno y dejaba a los otros dos en casa. Pero mis hijos van creciendo y reclaman cada uno su momento, sus conversaciones, sus intereses. Me encanta que lo compartan todo pero a veces necesitan a mama en exclusiva. Me he dado cuenta del efecto tan beneficioso que tiene sobre ellos, y en realidad a veces con una hora o una tarde al mes es suficiente.

Tiempo para él y para mi. Y lo mismo, pero con papá. El año pasado hicimos una escapada de novios los dos a solas y fue maravillosa. Disfrutar como hace años. Bañarnos, reirnos, mirarnos, querernos… bailar hasta las tantas de la madrugada, beber una copa de vino al atardecer, levantarnos sin prisa y buscar un restaurante para sentarnos a desayunar en una terraza. Hicimos esa escapada para celebrar 10 años de boda y creo que debería ser obligada todos los años. Estas fotos son de hace dos años… en mi escapada a solas de 2017 no hice fotos. Eso es buena señal no creéis? ja,ja.

Seguir aprendiendo a cocinar sano. “Somos lo que comemos” y creo que es una herencia importante que les dejo a mis hijos.  Cada día estoy más orgullosa del paso que dí hace tiempo en el tema de la comida en casa. Más frutas y verduras, más proteínas vegetales, menos azúcar. Estoy educándoles en este tema y os prometo que se notan los resultados. Ya no piden ciertos alimentos y su paladar se ha acostumbrado a otros. Es una carrera de fondo está claro, pero me anima ver resultados así que… seguiré por este camino.

Hacer limpieza en casa. He empezado hace un par de meses y es increíble todo lo que tenía acumulado y no necesito. Darle una segunda vida y regalárselo a gente a la que le hace falta tiene una doble función: por un lado me “libera” de cosas y por otro me hace feliz saber que todo eso está teniendo una “segunda vida”. Cada mes saco 3 bolsas… Y se puede, creeme.

Seguir disfrutando de planes en la naturaleza. Mis hijos, el sol, el campo… es la combinación que más me funciona y me ayuda a desconectar y sentirme bien. Soy adicta y ya estoy buscando destino para el verano de este año. Quiero montañas y planes con niños.

Desayunar con los niños todas las mañanas y vivir más despacio.  Corro demasiado.  Me paso el día haciendo malabarismos en 7 pistas y a veces me doy cuenta de que por correr demasido no soy productiva ni práctica. Y sobre todo, que no es la mejor forma de vivir: me genera estrés. Así que me voy a levantar 10 minutos antes para desayunar tranquila con los niños cada mañana, sin prisas. Empezar bien el día es básico ¿no crees?

En realidad no hay mucho nuevo. Es todo una continuación de lo que ya empecé en 2017. Seguiré caminando por este camino en 2018. ¿Me acompañas?

 

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