Visita en familia Granja Giraluna

Que bien sienta olvidar el asfalto y pasar un día en una granja con los niños rodeados de casitas de duendes, de animales y montando en pony. Aprendiendo a hacer galletas, acariciando conejos y ovejas y acercándonos a esa vida rural que los niños urbanitas tienen tan lejos. Eso es lo que ofrece la Granja Giraluna, un día de desconxión y campo. Hoy os cuento la visita en familia a Granja Giraluna. Un día precioso en familia.

El año pasado visitamos la Granja Escuela El Alamo y la experiencia nos encantó. Os lo conté todo en este post. Mis hijos todavía me preguntan por ella así que este año hemos repetido en la otra granja que tienen los mismos dueños: Giraluna. Son granjas distintas pero con la misma filosofía: amor por la naturaleza y los animales, experiencias pensadas para el aprendizaje y disfrute de lo niños y lo mejor: un maravilloso equipo humano.

El lugar es precioso y rápidamente llama la atención de los niños. Las casas en las que se hacen los talleres son unas casetas de colores que parecen de duendes. Todo parece el decorado de un cuento. Y como los niños  son los protagonistas, de la ventana de cada caseta sale un tobogán. Un lugar colorido y bonito hecho a la medida de los más pequeños.

VISITA A LA GRANJA. Es obligatorio reservar cita con antelación porque hay muchísimas familias que van y las plazas se acaban pronto. La visita comienza en la granja conociendo y dando de comer a los animales. Los niños lo disfrutan tanto… Cogen conejitos, dan de comer a los burros, a las cabras, aprenden sobre ellos, preguntan, interactúan… vimos también dónde habían puesto las gallinas huevos y cómo nacen. Ovejas, cerdos, avestruces, vacas… y los niños felices con todos.

Para ellos todo es nuevo. Y la cercanía  con los animales les fascina. Giraluna es una granja pionera en educación infantil, desde su inauguración en el año 2001, y la pasión que le dedican a lo que hacen se trasmite. Las instalaciones están muy bien cuidadas y la experiencia está pensada para unir naturaleza y ecología.

TALLER DE GALLETAS. Después de los animales, los niños tienen preparado un taller de galletas. Amasarlas, darles forma y hacerlo al ritmo de una canción consigue que los niños se ilusionen por sus creaciones. Crear con las manos es mágico para los pequeños. Estimulan los sentidos y esto abre para ellos un montón de posibilidades. La emoción cuando las cogen después del horno es máxima y por supuesto les saben buenísimas.

MONTAR EN PONY. Pero sin duda el momento culminante de la visita es el paseo en pony.  Se llama Carbón y es un pony dócil en el que los niños se suben para dar una vuelta por la granja. No imagináis su carita de emoción cuando van allí arriba… Le hablan a Carbón durante el paseo!

RICA COMIDA. Y después de un día de tantas emociones toca comer en la granja. Pasta y nuggets para los niños y caldito y paella para los mayores. Me sorprendió lo buenísimo que estaba el arroz! Ese día pudimos tomarlo al sol porque hacía un día de primavera y fue un broche de oro para un día precioso en familia..

Termino con la frase  que  leí el año pasado en la granja y que para mi sigue resumiendo el maravilloso trabajo que hacen con los niños:

“Al final conservaremos sólo lo que amemos. Y amaremos sólo lo que entendamos. Y entenderemos sólo lo que nos hayan enseñado”

Y yo quiero seguir enseñandole a mis hijos a querer a los animales. A disfrutar de la tierra. A estar en contacto con ella. A amasar con las manos y a acariciar al pony Carbón.

Gracias Giraluna por cuidar tanto “lo importante”. Tenéis en su web toda la información:

https://www.granjaescuelagiraluna.es/

6 comentarios en “Visita en familia Granja Giraluna

  1. Mis niños han estado en esa Granja con el cole 2 veces y vinieron encantados. Una de las veces hicieron un taller de pan y venían tan contentos con su bollito, y la otra vez, hicieron un taller de queso, y lo traían en una tarrina.

    Buena recomendación

  2. Nosotros opinamos igual. Así que vivimos en mitad del campo, al lado del río Jarama. Salimos a nuestro jardín y cogemos los huevos de nuestras gallinas y la fruta de nuestros árboles. Los utilizamos para hacer tartas y galletas mientras vemos las montañas por la ventana de la cocina. Bajamos al río a montar a caballo en el picadero y damos comida a los patos en el lago. Nos acercamos al pueblo, viendo corzos, jabalíes y vacas por el camino, y vemos los corderitos que han tenido las ovejas y compramos su queso. Todo a 45min de Madrid. Te lo cuento y me doy cuenta de que, aunque a veces me queje de los inconvenientes, somos afortunados.

    1. Hola Tamara. Eres afortunada, no lo dudes. Yo vivo en Madrid pero también en las afueras y huyo todos los fines de semana al campo. Estar en la naturaleza nos activa, nos hace sentir bien y nos reconcilia con la vida ajetreada que llevamos a diario. Lo que me cuentas suena de maravilla y seguro que tus hijos más adelante serán conscientes de la suerte que han tenido de tener esa vida. Un beso fuerte

  3. A nosotros nos encanta!!!! Pasas un dia genial, y las monitoras son un encanto, está todo tan cuidado y tener a los animales tan a mano es increible para los peques, totalmente recomendable! Y Carbón es tann bueno y adorable!

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