Pedro del Hierro abre la MBFWMadrid con ‘Hanami’, una mirada a la belleza de lo efímero

La firma española inaugura la 84ª edición de la pasarela madrileña con una colección que viaja hasta Japón para reinterpretar sus códigos de elegancia, sastrería y sofisticación.

PDH Madrid

Pedro del Hierro ha sido hoy la firma encargada de inaugurar la 84ª edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid con ‘Hanami‘, su propuesta para la próxima primavera-verano 2027. Un desfile celebrado en el Invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela que ha puesto la naturaleza, el viaje y la contemplación en el centro de una propuesta que mira hacia Japón sin perder de vista la identidad de la casa.

Porque hay firmas que no necesitan reinventarse para demostrar que siguen avanzando. Pedro del Hierro, ligada a la moda española desde 1974, continúa construyendo sobre sus códigos más reconocibles —la elegancia, la sastrería y una sofisticación siempre contemporánea— mientras encuentra nuevas maneras de llevarlos al presente.

Esta vez, a través del hanami, la tradición nipona de contemplar los cerezos en flor. Más que una inspiración estética, la firma convierte esta tradición en una forma de entender la belleza: detenerse ante algo precisamente porque sabemos que es efímero.

Bajo la dirección creativa de Nacho Aguayo y Álex Miralles, la propuesta establece así un diálogo entre Oriente y Occidente. No hay una interpretación literal de Japón, sino pequeños códigos que aparecen entre prendas contemporáneas: cuellos mao, fajines, plisados, volúmenes amplios o referencias al kimono conviven con sastrería estructurada, pantalones cargo y materiales técnicos muy actuales.

Porque en definitiva esa es, al final, la propuesta de la firma dentro de esta Fashion Week: mirar hacia otros lugares para seguir construyendo una identidad propia.

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    La sastrería, otra vez protagonista

    Porque si hay algo que permanece en el universo de Pedro del Hierro, es su manera de entender la elegancia. En ‘Hanami‘, la sastrería vuelve a ocupar un lugar protagonista, aunque lo hace desde una perspectiva más relajada y actual.

    Las siluetas se amplían, las prendas adquieren movimiento y los volúmenes conviven con transparencias, drapeados y capas. En la propuesta femenina aparecen también minivestidos, pantalones cargo y prendas de inspiración deportiva, mientras que la masculina juega con lino, seda lavada, tejidos fluidos y cortes cruzados que recuerdan sutilmente a la estructura del kimono.

    El resultado es una colección que no busca escoger entre tradición y modernidad, sino hacer que ambas convivan.

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    Del neutro al color

    La paleta también habla de ese equilibrio. Sobre una base de tonos sobrios aparecen pinceladas de aguamarina, amarillo cítrico, coral y rosa chicle, mientras que los looks de noche incorporan lentejuelas e hilos brillantes.

    Hay espacio para el amarillo mantequilla, los azules, el rojo o el marrón, pero también para una de las tendencias que seguirá marcando el próximo verano: el layering. Las prendas se superponen, los largos juegan entre sí y las transparencias introducen una sensualidad más sofisticada.

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    La convivencia entre Oriente y Occidente

    La propuesta de la firma española para la próxima primavera  plantea un diálogo entre dos formas de entender la moda. La tradición japonesa se encuentra con los códigos de la sastrería occidental en una propuesta que no busca reproducir literalmente una cultura, sino reinterpretar algunos de sus elementos desde la identidad de Pedro del Hierro.

    Cuellos mao, fajines, plisados, volúmenes amplios y referencias al kimono conviven con estructuras más clásicas, prendas utilitarias y una silueta contemporánea. Una mezcla que demuestra cómo dos universos aparentemente distintos pueden encontrarse y construir juntos un nuevo lenguaje.

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    Una colección para la vida real

    Quizá ahí esté una de las claves de ‘Hanami’: pese a su inspiración conceptual, la propuesta no se aleja del armario. Hay vestidos para una noche especial, pero también sastrería, camisas, pantalones y prendas que pueden formar parte del día a día.

    Pedro del Hierro vuelve así a demostrar que la sofisticación no tiene por qué ser distante. Que una colección puede mirar a Japón, hablar de la belleza de lo efímero y, al mismo tiempo, seguir pensando en cómo queremos vestir hoy.

     

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