¿Sabías que el cáncer de cérvix se puede prevenir?

Te contamos todo lo que tienes que saber sobre esta enfermedad que afecta a miles de mujeres en todo el mundo

El 26 de abril se celebra el Día Mundial del Cáncer de Cérvix así que, aunque cualquier momento es bueno para recordarnos que debemos cuidarnos, esta es sin duda una buena ocasión para concienciarnos aún más y prestar especial atención a nuestra salud. Y es que, algunas veces la dejamos pasar por alto y esto no debería ser así. Puede que la vida acelerada que llevamos no ayude a estar pendiente de todo, pero lo realmente importante merece estarlo. ¡Vaya sí lo merece!

¿Qué es el cérvix?

El cérvix o cuello uterino es la parte más baja del útero que se comunica con la vagina. Cuando tenemos la menstruación, esta apertura deja que salga la sangre que expulsamos. También deja que entren los espermatozoides al útero. Y, por supuesto, es el canal de paso del bebé cuando damos a luz. Sin duda, una parte muy importante en el cuerpo de una mujer.

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¿Qué es el cáncer de cérvix?

Como os comentábamos, el cuello uterino es la parte del útero que forma el canal que va del útero a la vagina. Este tiene una mucosa que lo recubre que se une con la vagina y se llama ectocérvix, mientras que la mucosa que recubre el conducto que lleva hasta la cavidad del cuerpo uterino se denomina endocérvix. Es justo, en esta unión del ectocérvix y el endocérvix, donde aparecen la mayoría de los tumores.

La causa principal de este tipo de cáncer se debe (el 99% de los casos) al Papiloma Humano (VPH). Este es un virus que se transmite a través del contacto sexual, tanto de forma coital como oral. Un gran porcentaje de las personas que mantiene relaciones sexuales se ha contagiado en algún momento de su vida de este virus que generalmente desaparece de manera natural gracias al sistema inmunitario. De hecho, la gran mayoría de estas no se llega a enterar nunca de que lo ha padecido. Pero, aunque en la inmensa mayoría de las ocasiones el organismo acaba con él, hay otras en las que el VPH gana la batalla infectando las células y transformándolas. Justo en ese momento, cuando las células se transforman es cuando corremos el riesgo de que comiencen a crecer de forma descontrolada y desarrollar un cáncer de cérvix.

¿Quiénes tienen riesgo de padecerlo? No existen grupos específicos, ¡todas estamos en riesgo! De hecho, es el cuarto tipo de tumor más frecuente en las mujeres. Así que no le des la espalda y mímate mucho.

¿Cuáles son sus síntomas?

Algunos de los síntomas del cáncer de cérvix son:

  • Manchas de sangre entre menstruaciones.
  • Sangrados menstruales más prolongados y abundantes de lo normal.
  • Sangrado después del coito.
  • Tener dolor o molestias al mantener relaciones sexuales.
  • Mayor secreción vaginal.
  • Manchas o sangrado repentino después de la menopausia.

Pero no olvidéis: el proceso de desarrollo de la enfermedad puede durar hasta 10 años o más sin tener síntomas aparentes en todo ese tiempo. Con esto no queremos alarmaros, solo recordaros lo importante que es cuidarse y hacerse las revisiones periódicas que te indiquen los profesionales sanitarios a los que acudes habitualmente.

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¿Cómo prevenir el cáncer de cuello uterino?

Prevenir el cáncer de cérvix y salvar nuestra vida está en nuestra mano. ¿La mejor forma de hacerlo? Vacunándonos para evitar la infección por VPH, y realizando el cribado periódico de cáncer de cérvix que permite identificar los subtipos de VPH que dan lugar a esta enfermedad. Este es un procedimiento sencillo, rápido e indoloro que se realiza en menos de 5 minutos. En él se toma una muestra del cuello del útero para luego estudiarlo en el laboratorio.

Hoy en día existen tests que ayudan a detectar la presencia del VPH en las células del cuello del útero, pero no todos lo hacen de la misma forma. Si bien todos ellos se basan en la amplificación del contenido genético del VPH, algunos se limitan a detectar su “presencia”, mientras que una nueva generación de tests de VPH, están diseñados para identificar la “actividad” del virus en el cuello del útero, en aquellas ocasiones en que el sistema inmunológico de la mujer no ha sido capaz de eliminarlo, lo que hace necesario un seguimiento clínico que prevenga la posible evolución a un cáncer de cérvix.

Así que ya sabéis que prevenirlo es posible y que lo tenemos más fácil de lo que pensamos: mediante este sencillo procedimiento de cribado que permite detectar la “presencia” y “actividad” del VPH en las células del cuello de útero. Os animamos a consultar a vuestro ginecólogo sobre el test más adecuado para vosotras o acudir a la cita que te envíen desde tu sistema regional de salud para hacerte la prueba de cribado de cérvix. No más incertidumbre ni rodeos para saber tu diagnóstico. No más pruebas que no ayudan a prevenir de manera eficaz el cáncer de cérvix.