Fridda Dorsch, una historia que contar

plantas y tubos de ensayo
foto de laboratorio con plantas

Detrás de una marca siempre hay una gran historia, y muchas veces cuando la conocemos, nos enamoramos aún más de sus productos. Hoy os vamos a contar la nuestra, que empieza con una mujer, la Dra. Ana Fridda Dorsch.

ana la fundadora de fridda dorsch
La Doctora Ana Fridda Dorsch

Todo comenzó con una enfermedad, un severo edema incurable que desarrolló durante su quinto mes de embarazo. Entre los síntomas se encuentran, entre otras cosas, alergias, irritación de la piel, estrías o imposibilidad de tomar antibióticos u otros medicamentos. Como todo lo malo hay que mirarlo desde un punto positivo, la Dra. Ana decidió cruzar el charco y doctorarse en Medicina Natural por la Universidad de Florida, con el objetivo de encontrar una cura para su edema. Una vez allí, se empezó a interesar por las claves y los estudios para combatir el envejecimiento prematuro de la piel.

Cuando acaba el doctorado, empieza a experimentar con plantas y productos naturales con la intención de encontrar fórmulas que funcionaran en ella misma. Al final después de un duro trabajo empieza a notar una visible mejoría en el estado de su piel, arrugas, manchas y flacidez, por lo que se traslada a París donde empieza a investigar y fabricar sus propios productos en un reputado laboratorio francés. Su sello, desde esos días, siempre ha sido utilizar las mejores materias primas de origen vegetal, natural y orgánico.

Ana Fridda Dorsch es considerada una pionera en la industria cosmética natural y orgánica y una mujer valiente que ha enfrentado todas las barreras de su época para crear una empresa referente en este sector dirigido por una mujer.

Así, hace más de 30 años, en 1980, nacen los Laboratorios Fridda Dorsch en Madrid y, en 1983, se crea la primera línea de dermocosmética natural y orgánica con un marcado poder regenerador anti-envejecimiento.

El equipo científico que avala y certifica la máxima calidad de sus productos, elige y selecciona únicamente aquellos principios con la homologación y legitimación de las autoridades sanitarias nacionales e internacionales del momento. Son considerados laboratorios avanzados en la investigación química y farmacéutica, lo que demuestran sus resultados en el tratamiento y cuidado del rostro y el cuerpo.

Este aval científico no hace más que enriquecer su labor en la responsabilidad social, puesto que la forma en la que su fundadora descubrió la medicina natural ha impulsado a la marca a dar trabajo a mujeres que atravesaban un momento complicado a nivel personal. Además, ha apoyado la creación de la primera unidad de producción de cremas fotoprotectoras en Tanzania, recientemente inaugurada como ”The Regional Dermatology Training Centre (RDTC)”.

En el año 2000, Ana Fridda les pasó el testigo a sus hijas. 

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