Cómo combatir el cambio horario

Cuando la alimentación es la clave

Este fin de semana se han cambiado los relojes para adaptarlos al horario de verano. La primera reacción es pensar que por ese día vas a dormir una hora menos, pero lo que no conocemos son los efectos nocivos que esto tiene en nuestra salud.

Los efectos del cambio horario en la salud

Lo habitual es que se tarde entre dos y tres días en acostumbrarte al cambio, sin embargo, en ese proceso es posible que durmamos peor, experimentemos cambios en el estado de ánimo y que nuestro rendimiento intelectual y físico disminuya. Además, según estudios, se estima que la productividad se reduce en las dos semanas siguientes.

Pero estos no son los únicos efectos, también aumenta la depresión debido a la reducción de horas de luz e incluso se habla de más accidentes de tráfico a causa de este cambio horario.

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Una alimentación saludable como mejor remedio

Aunque parezca mentira, es posible paliar la mayoría de estos efectos negativos simplemente comiendo de manera saludable. De hecho, hay alimentos que ayudan contra la somnolencia o el mal humor.

Una de las recomendaciones de los expertos es adelantar gradualmente el horario de las comidas los días antes al cambio de hora. De esta forma evitarás que tu reloj biológico se altere más de lo normal. En el momento de la cena, apuesta por comidas poco calóricas y no muy abundantes para conciliar mejor el sueño.

En cuanto al riesgo de hipertensión, también hay ingredientes para prevenirla. Por ejemplo, el ajo y la cebolla tienen efectos vasodilatadores. La canela también sirve para controlar el azúcar en sangre, la pera y el plátano son ricos en potasio, y el apio tiene efectos depurativos y diuréticos. También se recomienda tomar legumbres entre cuatro y cinco veces por semana.

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Otros consejos para adaptarte

Por otra parte, existen una serie de consejos que puedes poner en marcha para mitigar los efectos del cambio horario o para adaptarte a él más rápidamente.

Si te sientes cansado, no te eches la siesta, lo único que conseguirás, si no estás acostumbrado, es alterar todavía más tu reloj interno. Tampoco resulta conveniente hacer ejercicio poco antes de acostarnos, ya que lo que le estaremos diciendo al cuerpo es que tiene que mantenerse activo. Pero no lo descartes, uno moderado te ayudará a aumentar los niveles de serotonina (que te permitirá conciliar el sueño). Encuentra también momentos de ocio para relajarte.

La luz de los dispositivos electrónicos antes de dormir tampoco nos ayudará, pues se trata de falsos soles que generan la falsa sensación de que es de día y nos mantienen despiertos. Evita también la cafeína y el alcohol.

En todo caso, no todas las personas tenemos el mismo ritmo. ¡Y la edad cuenta! Los jóvenes tienen un reloj mucho más fuerte y se recuperan antes.